Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

Esto no es una bienvenida, tal vez un “Hola, ¿cómo has estado?”

Abrir las piernas siempre me da placer, ya lo haga lentamente, generando una competencia entre la impaciencia y la excitación, o bruscamente, poniéndote frente a frente con lo que llevo bien dentro, con esa vagina que natura y cultura me dieron, esa misma con la que todavía tenemos más desacuerdos que acuerdos. Y sí, yo sé que te encanta, pero todavía no sé si te hace bien. Si nos hace bien.

Ya me confundieron con prostituta, con sextuitera, con escritor misógino tratando de ganar premio ¿dorado? a su capacidad para la transexualidad mental (que ya ha pasado, ¡coño!), con gordito geek burlándose del resto del mundo desde su ideal de morbo, con cuenta fantasma de alguna actriz o cantante famosa que no puede expresar su verdad desde su identidad diaria, con mujer obesa intentando ocultarle sus kilos al mundo y las ganas a su marido, en fin… creé presentaciones, bios y hasta empecé, como el resto de los pobres diablos ciberespaciales, a responder preguntas como si mis respuestas fuesen importantes… e incluso habiendo compartido una entrevista en línea en la que pudieron escuchar mi voz de mujer pélvica al menos una vez, lo cierto es que en el fondo nadie me cree y todos me crean a su gusto.

No lo niego del todo, tal vez todavía no encontré mi precio. Cada contacto “laboral” fue peor que el anterior. Por ejemplo, con el periodismo tradicional conocí desde gente que buscaba solamente “trasladar” mi  “audiencia” a su actividad, a otros que querían cam por Skype a la hora en que no estaba la esposa y hasta me putearon por no acceder, a otros que me pusieron palabras en la pelvis en artículos que sabiamente nunca vieron la luz; con CMs y empresas conocí personas que me quisieron pagar por dar RTs, por promocionar cierta cuenta, marca o artículo sexual o por llenarme el blog de publicidad más barata que lo que querían pagar por ella; con revistas, editoriales en línea y otros proyectos virtuales no tuve mejor suerte. Al principio es amor a primera vista pero cuando tu “libertad artística” te lleva a extremos poco redituables… o su poca redituabilidad no estimula tu “libertad artística” se acabó la relación.

Últimamente me llegaron unos pocos tweets (buenísimo, unos muchos todavía siguen siendo inteligentes) quejándose de que ya no soy la misma, de que vendí la cuenta, que fui abducida por extraterrestres o me robaron la contraseña por entrar desde Windows o dejar el app abierto en el móvil. A ustedes les digo, cuando me vean sorteando consoladores, cuando les resulte más fácil leer la publicidad de mi blog que los posts mismos o aparezca en alguna foto o video acariciando un almohadón conchudo como la Rampolla, sabrán que efectivamente tienen razón… Fui abducida por extraterrestres. Y estarán tan en su derecho de dejar de seguirme en vez de publicar boludeces como lo están ahora que la cuenta sigue en manos de su autora. O de dejar de seguirme y además publicar boludeces, si eso los hace más felices. Que al fin y al cabo de felicidad se trata, la suya y la mía. Y la mía no la afectan los unfollows ni las boludeces ajenas. 

No los culpo por creer que ya no soy la misma. Porque no lo soy. Los años no vienen solos. Los polvos, tampoco. Cosas que me sorprendían hace tres años hoy ya vienen conmigo como alpargata usada, pegaditas a mis talones. Otras con las que estaba de acuerdo o en desacuerdo han cambiado, existen, están dejando de existir o están en plena discusión. Miren, por ejemplo, el matrimonio gay o el derecho a decidir en algunos países, dentro de los acuerdos. O el aumento de la violencia de género (a todos los géneros) y esa ley ¿egipcia? que permite a los maridos tener sexo con el CADÁVER de su mujer, entre los desacuerdos. Otras que sorprendían al mundo pero eran polvo de todos los días para mí ya no generan sorpresa, por ejemplo, el pansexualismo o la poligamia. Cosas que pensé que jamás me gustarían me dan placer y otras que me daban placer han perdido completamente el sentido. Esto demuestra que además de las piernas se están abriendo las mentes. Y que si bien queda aún mucho terreno que recorrer, tal vez no está bien claro aún cuál es ese terreno o cuál es el siguiente paso estas piernas y la mente que les dice cuándo y dónde abrirse o cerrarse.

Es que soy irrestible. O lo sería si realmente existiera. O lo seré porque voy tomando forma en esta fantasía que construímos juntos, tú y yo, con nuestros deseos, nuestras necesidades, mucho humor y toda nuestra experiencia sexual, habida y por haber, desparramada en esta cama con teclas en la que cada letra es gemido y cada palabra, un pequeño éxtasis arrancado a nuestra inspiración tuitera.

Bienvenida, no, porque jamás me fui por completo. Bien venida, sí, pero solamente en la cama.

Abrir las piernas.
Ya me confundieron con prostituta.
No lo niego del todo, tal vez todavía no encontré mi precio.
Últimamente llegaron.
No los culpo.
Es que soy irresistible.
Bienvenida, no. Bien venida, sí.
Hola, ¿cómo has estado?