Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

Sí es sí


La coerción sexual afecta la salud física y mental de las personas que son expuestas a ella. Mientras que la situación de violación pareciera estar claramente definida y delimitada, existe una amplia gama de conductas sexuales en las cuales es difícil determinar si se trata de coerción o consentimiento disimulado. Esta zona gris hace difuso el límite entre los juegos de la seducción y el directo avasallamiento de los derechos sexuales de la otra persona. Pantelides y Geldstein (1999).

Se ponen en juego relaciones asimétricas de género, en las que las imágenes de género y la posibilidad de percibirse como sujeto de derechos entran en conflicto. En la construcción de las identidades masculinas y femeninas la sexualidad es el espacio en que las presiones sociales se manifiestan legitimando conductas coercitivas.
Pareciera ser que los “códigos” de la persona con la que interactuamos sexualmente afectan la comunicación durante un encuentro sexual y la interpretación de los deseos sexuales, incluso hasta su decisión de respetarlos (o no). No hemos llegado todavía a un momento de evolución sexual suficiente que nos permita mantener acuerdos sociales y personales mínimos que logren evitar por completo conductas abusivas de distinto tipo.

Somos responsables de nuestra conducta sexual en más formas de las que imaginamos. No alcanza con usar condón o elegir un método anticonceptivo para cuidarnos y cuidar al otro. Se trabaja mucho con las víctimas de abuso sexual, pero no se trabaja tanto con los culpables de abuso sexual. Antes de llegar a uno u otro rol, existen distintos estadíos de conflicto de la interacción que podrían tener su raíz en la naturalización de situaciones de presión o violencia sexual, especialmente ligados a roles impuestos de género.

¿Entiendes el concepto de coerción sexual? ¿Alguna vez la ejerciste de forma consciente o inconsciente? ¿Estarías dispuest@ a modificar tu actitud si te das cuenta de que la ejerciste o la estás ejerciendo? ¿O a intentar modificar la de las personas con las que interactúas sexualmente si están violando de alguna manera tus derechos sexuales?

Las percepciones sobre lo que es o deja de ser coercitivo varían de acuerdo a diferencias sociales, culturales e individuales. Las expectativas culturales sobre el comportamiento sexual según el sexo al que se ha nacido representan una de las formas más comunes y menos cuestionadas de coerción.
Lejos de ser una temática restringida a la sexualidad juvenil, estos temas no resueltos los arrastramos desde el momento de nuestra iniciación sexual hasta la madurez, con el perjuicio de nuestra propia sexualidad y alimentando el círculo vicioso de enseñar prejuicios a las otras generaciones a través de nuestro discurso o nuestro accionar.

La insistencia verbal no es, en general, identificada como forma de coerción, a pesar de que lo es. Es mentira que cierto grado de presión es necesario para mantener relaciones sexuales con un otro. En especial, con una mujer. Si la sociedad tiende a negar el deseo sexual femenino y ver su manifestación como una actitud desviada mientras que el hombre no encuentra demasiados obstáculos para reconocer su propio deseo sexual y ejercerlo, podemos ver claramente una situación de desventaja.

 La creencia de que a la mujer hay que convencerla, de que naturalmente no quiere tener relaciones sexuales pero cederá a la presión de cualquier persona que sí quiera y tenga la elocuencia suficiente para convencerla, justifica las presiones y las conductas agresivas, el “reclamar en el cuerpo del otro lo que a uno le corresponde, supuestamente, desde un rol social”.

Los condicionantes sociales hacen más fácil al hombre pensar una autonomía entre relaciones sexuales y afectividad que tiene su contraparte en la imposibilidad de separación de las relaciones sexuales y el compromiso afectivo en las mujeres. Lo que sí es no sólo necesario sino indispensable para mantener relaciones sexuales con un otro es su consentimiento sincero, no forzado, su deseo real.

La típica frase “cuando las mujeres dicen no quieren decir sí” de la cultura general (o la ignorancia general) esconde un fundamento para evitar reconocer que la insistencia verbal frente a una negativa de otra persona consiste en una forma de coerción. Ni el tono de voz, ni el lenguaje corporal, ni las posibles dudas que la persona afronte en su propio proceso de decisión sobre si tener o no relaciones con alguien más son elementos a usar en su contra para poder “salirme con la mía”.

La creencia de que la negación de una mujer a mantener relaciones sexuales con alguien es parte de un juego, es una competencia que el hombre tiene que ganar siendo insistente, o una prueba para saber si la relación es realmente viable porque uno se entrega al otro, forma parte de una fantasía anclada en la mente colectiva cuyo cumplimiento genera más dolores que placeres. El rechazo no es un consentimiento potencial o condicionado a tal o cual factor propio o ambiental. No es No. 

Muchas personas se inician sexualmente o aceptan encuentros sexuales poniendo en el otro el motivo para tener sexo, o sea, por iniciativa total del otro. Acceden a pesar de no desearlo por miedo a una reacción violenta, al abandono o a la difamación en el grupo de pares o comunidad.

 La reputación de la mujer (si es fácil, si es difícil, si se hace de rogar, si es frígida, si le gusta la pija) se convierte en una variable a tener en cuenta para descrifrar el mensaje: sí o no. La reputación de un hombre (si rebota, si es un ganador, si la pone, si no la pone nunca, si está eternamente en la friend zone) se convierte en una variable para aceptar el mensaje: sí o no. La reputación de una mujer no está en juego. La reputación de un hombre no está en juego. Los derechos de ambos sí lo están.

“No me podés dejar así”, “no calientes la pava si no vas a cebar el mate”, “ es una calientapijas”, “ahora no hay vuelta atrás” y otras formas de expresarse sobre el derecho del otro a decir NO en cualquier momento del acto sexual nos han robado el espacio de disfrute de un abanico de actividades sexuales sin penetración. 
 
La creencias de que el hombre es dueño de una sexualidad casi animal, imparable una vez iniciado el proceso de excitación o de que los hombres tienen más deseo sexual que las mujeres se convierten en intersticios de legitimidad para tomar conductas coercitivas dentro y fuera del acto sexual. Otra vez nos olvidamos que quien excita también está siendo excitado, que en un encuentro sexual hay dos partes en constante movimiento y acuerdo, no una pasiva y otra activa necesariamente.

La amenaza de terminar una relación por no acceder a tener sexo es otra forma de coerción, también conocida como la prueba de amor. La primer prueba amor debería ser dejar de pedir pruebas de amor. Si te ama te va a esperar es otro enunciado que está equivocado. Si sexo y amor son dos cosas distintas, esperar con el corazón podría no ser lo mismo que esperar con el calzón. Nadie tiene por qué esperar a nadie más, pero tampoco nadie tiene por qué presionar a nadie.

El hombre también se encuentra presionado sexualmente hacia la heterosexualidad y a probar su masculinidad coleccionando mujeres como conquistas sexuales. A estar siempre dispuesto a tener relaciones sexuales con quien sea, a no decir no, aunque no lo desee. Ni hablar todavía de la construcción de otras identidades de género distintas de hombre o mujer o de otras orientaciones sexuales si todavía ni siquiera logramos resolver equitativamente nuestras diferencias biológicas más evidentes en la construcción de las identidades tradicionales.

Ya antes habíamos tratado de forma casual y divertida el tema de no tener ganas de tener sexo o de decir no, que aparentemente, ha reemplazado al tabú de tener sexo.


Empiezo a creer que con el acto sexual está pasando lo mismo que con los besos robados. No paro de leer comentarios, tuits e interacciones que sobrevaloran el besar a alguien que puede o no querer ser besado. Creo que lo que se pone en juego es el placer, no del beso en sí o de la interacción consensuada con el otro, sino de “haberte salido con la tuya”, haber ejercido un rol activo en una situación de poder. Poniendo al otro en situación de objeto a tu disposición no disfrutas con él/ella si no a costa de él/ella. En este sentido, hasta un beso robado es una suerte de masturbación del ego sexual y un primer mecanismo de coerción que comienza, silenciosamente, en la boca.

No tod@s queremos besar o ser besados por tod@s, ni queremos besar a tod@s. No siempre vamos a tener ganas de tener sexo, incluso con una persona con la que nos gustaría o con quien habitualmente tenemos sexo. Es hora de madurar y empezar a aceptar que no podemos ser sensuales y deseables sexualmente para todos en todo momento. Lo difícil del no es recuperarse de esa herida en la autoestima que significa un rechazo sexual, herida que la presión internalizada por autolegitimarse en la masculinidad o la femineidad (tradicionales) mediante la expresión de la sexualidad contribuye a no dejar cicatrizar.

Tal vez es tal vez. Es duro darse cuenta de que tal vez esa persona no quiere tener relaciones sexuales contigo. Nunca, o no en ese momento. Nunca, o no de esa manera. Pero debe ser aún más duro darte cuenta de que estás ejerciendo mecanismos de coerción y violando los derechos sexuales del otro solamente para no sentirte mal contigo mismo. O para acatar sin cuestionamientos tu rol social esperado. Debe ser más duro darte cuenta de que estás permitiendo que violen tus derechos sexuales a través de mecanismos de coerción para no sentirte mal contigo mismo. O para acatar sin cuestionamientos tu rol social esperado. Si es que te das cuenta, claro. 

La sexualidad es el intento de alas de la humanidad. Si no se da en libertad, te ata a las peores miserias de la condición humana. No es no, para que sí pueda ser sí. Con todo el cuerpo, la mente y el alma.

Definiciones y categorías de estudio encontradas en el libro VARONES LATINOAMERICANOS Estudios sobre sexualidad y reproducción por Edith Alejandra Pantelides y Elsa López (compiladoras) Editorial Paidós. 2005.


SI DUELE, NO ESTÁ BIEN HECHO

En cualquier tipo de encuentro sexual, el dolor y la incomodidad me parecen innecesarios, a menos que eso sea justo lo que da placer y sea algo consensuado. Aunque creo que una de las prácticas más comunes y más mitificada en cuanto al dolor es el sexo anal. Si duele, no está bien hecho. Ni en el amor, ni en la cama.

Mucho se dice sobre que los hombres lo disfrutan más, que a las mujeres no les gusta, que es una obligación más de la esposa o algo que se le pide sólo a una profesional, que se puede usar como método anticonceptivo, que es de "gays" (así, con carita de asco), etc, etc. Me cansé de escuchar historias de problemas físicos derivados del sexo anal por “mala praxis”, de médicos que no dan respuestas claras sobre las consecuencias y los cuidados necesarios, de personas que se dejan lastimar por sus propias parejas, de personas que consideran que la persona penetrada VA A SENTIR TANTO PLACER COMO DOLOR, y lo dicen como un rezo, justificando los desastres que hacen en el cuerpo y la mente del otro, presionando indirectamente al otro a que sienta el “dolor” como una normalidad y que se quede quieto y se deje hacer, lo esté disfrutando o no.


NO significa NO. Como no a todo el mundo le gusta el sexo anal lo esperable no es la presión del@ compañer@ sexual sobre este tema, tanto si el otro no quiere porque no lo ha tenido nunca como si no quiere porque sus experiencias pasadas fueron malas o porque realmente no siente placer.No se descarta a un@ compañer@ sexual porque no COMPARTE los gustos propios. Se descarta a un@ compañer@ sexual porque no RESPETA los gustos propios.


Tanto se habla de perversiones sexuales (y durante cuánto tiempo estuvo el sexo anal considerado como una de ellas) cuando creo que no hay peor perversión que convencer al otro de que le dolerá para poder hacer un mal trabajo y evitarse responsabilidad moral por el acto. “No es problema del que penetra, es problema del penetrado”. Nada más y nada menos que las bases de una sexualidad arcaica, simbólicamente violenta e insatisfactoria; y caldo de cultivo para las tan evidentemente distintas “percepciones de género” sobre este tema. Caer en consideraciones del tipo el género o el estado civil incide en la intensidad del gozo o rechazo del sexo anal me parece una tontería. Se comparta con un compañer@ sexual de toda la vida o de unas pocas horas los principios de higiene, cuidados propios y del otro y respeto mutuo deberían ser los mismos. Ahora, si a te gusta el oral con tu mujer, el anal con tu dentista y el vaginal con tu vecina, eso ya es otra cosa.

Tanto hombres como mujeres y otros disfrutan el sexo anal. No le busco ni los pros ni los contras, le busco el placer y la experiencia de conectarse con el otro de otra manera. Tener sexo con alguien es, de por sí, un acto de confianza. Tener sexo anal con alguien podría ser, entonces, un doble acto de confianza.

No considero que la opinión esté dividida entre hombres que quieren penetrar analmente y mujeres que no se dejan. Estoy convencida que pasa lo mismo con muchas mujeres que quieren penetrar analmente y hombres que no se dejan. El ano masculino sigue siendo uno de los mayores tabúes de nuestra sexualidad postmoderna. Paradójicamente, ya que supuestamente su punto G se encuentra dentro del ano. Ahora que ellos han descubierto el punto G femenino las mujeres tienen que dejar que jueguen con él, pero no se espera de ellas que hagan lo mismo con su versión masculina. 


¿Por qué en vez de estar siempre justificando las diferencias de gustos en la cama en el género, estado civil u orientación sexual propios o del otro no nos dejamos de joder, aprendemos a conocernos a nosotros mismos y al otro, a respetarnos y hacernos respetar, y a disfrutar? 

Porque en la vida todas las personas son diferentes y el sexo (¿anal?, en este caso) es sólo una parte de esa vida.  El placer y el buen sexo pueden contribuir a mejorar la calidad de vida… o el dolor y el mal sexo pueden contribuir a empeorar la calidad de vida. De hombres, mujeres y otros.

El sexo anal es uno solo, no todo el mundo tiene pene, pero todo el mundo tiene ano. En un mundo lleno de culos y corazones rotos, no seamos ni lo uno ni lo otro.


DISCLAIMER: Lo que van a leer parte de mis conocimientos y creencias sexuales, que son mías y no tienen por qué generar acuerdo o desacuerdo. No aconsejo, no educo, no pretendo incitar a nada. Tampoco comparto mis acciones, orientaciones ni gustos sexuales personales por éste ni ningún otro medio. El que después de leer esto se sienta tentado a preguntar: ¿Haces sexo anal? O ¿Cómo es el tamaño de tu esfínter? no recibirá ninguna mano virtual de mi parte a su ejercicio de masturbación mental. Mi opinión no representa ni la mirada masculina, ni la mirada femenina, ni la mirada heterosexual ni la mirada homosexual sobre el tema. Es sólo mi mirada.


(Reeditado 2010 sobre debate con @penequotes) .



  Safe Creative #1404230640910

domingo

Eros en el cuerpo... (1)

La boca
 facebook.com/lavictoriamariana
Imagen de Victoria Cano @victoriamcano

es ese vacío en medio de la cara que interrumpe la totalidad del rostro, amenazando con ingerir la realidad y hacerla parte de nuestro propio organismo. 
 
es esa promesa de placer que hacen nuestras alturas, cumplida en el encuentro de nuestras profundidades. 
 
... es una pregunta por el deseo correspondido a medio formar entre los labios entreabiertos que a veces dirigimos y a veces nos dirigen.

Creo que podría comerte.

Siento que podrías comerme. 

Y después de haber unido nuestros labios para saciar sea sed que no es sed y ese hambre que no es hambre, lo único a lo que podemos aferrarnos es a la verdad indiscutible de la sensación... de habernos devorado.

LENGUA Y BOCA NO SON MÁS QUE UN MEDIO PLACENTERO PARA COMUNICARTE MI DESEO.
 
Safe Creative #1403160370706

martes

TIC, AHH

Un orgasmo puede marcar el paso del tiempo tan eficientemente como la manecilla de un reloj.

Tic, tac. Ahh, Ahh.

Un pestañeo, el vuelo pegajoso de un mosquito, un paso lento y tranquilo o corto y apresurado, uno o dos movimientos del cepillo de dientes en tu boca, esa última mirada frente al espejo antes de salir. Mientras tú sigues con tu rutina, ¿cuántos orgasmos nacen, crecen y mueren a tu alrededor?

Tic, tac. Aah, aah.

Segundos, minutos, horas... que se convierten días, meses, años. O años, meses, días... que se sienten como horas, minutos, segundos.

Tic, tac. Mmm, mmm.

Mi experiencia de vida no puede resumirse en años gastados sino en placeres acumulados. Tic.

No hace falta utilizar la excusa de la noche para esconder el placer. Tac.

No cuento estrellas en el cielo, cuento orgasmos en el suelo. Ooh.

Cuando entiendes que gran parte del sentido de tu vida se concentra en tus genitales. Ahh.

Un orgasmo es una mirada del alma desde afuera hacia adentro.

Incluso si tener orgasmos se convierte en algo rutinario, las sensaciones mismas encuentran la manera de romper su propia rutina.

Tic, tac.

Vivimos en el mismo mundo, respiramos el mismo aire pero tú mides el tiempo en minutos y yo... en orgasmos.

Ahh, ahh.
Safe Creative #1404150602760

domingo

Sobre el orgasmo (parte 1)

Muchas veces me escriben y me piden que defina ¿qué es un orgasmo? 

No voy ponerme a dar una explicación médica, ni enciclopédica, ni voy a copiar y pegar alguna definición que fácilmente puede buscarse en la red.

Estimo que, como el cielo (o el infierno) es uno solo pero cada quien lo percibe a su manera. 

Estamos siendo bombardeados con explicaciones científicas de cómo funciona el cuerpo o cómo provocar placer. 

La comunidad científica hace muy poco reconoció la existencia del punto G y ciertas nociones sobre el orgasmo femenino que ya eran de público conocimiento hace muchos años.

Existe un día del orgasmo femenino y me parece un insulto que en un mundo en que no existe igualdad real de género se quiera conformar a las mujeres o hacerles creer que reconocerles su placer con un día es algún tipo de premio consuelo. 

Tal vez el ser humano siempre intente buscar un mapa que lo lleve al lugar en que está enterrado el tesoro en vez de animarse a explorar, sin brújula, sus propios caminos. 

Y el placer podría ser ese tesoro enterrado en el cuerpo de un otro que a veces llegamos a desenterrar y otras veces, buscamos en vano.  

Si hay que escribir un mapa, que sea sobre tu piel. 

Y si alguien tiene que escribirlo, quiero ser yo.

Ningún cuerpo ni persona viene con manual de instrucciones, ni debería hacerlo. No somos máquinas ni electrodomésticos que cumplimos una función específica en la vida del otro. 

Quien no esté dispuesto a enfrentarse al misterio de ser uno mismo y de descubrir y ser descubierto por un otro probablemente pase un tiempo largo de su vida de cama sin tener orgasmos.
  
Que no se pierda la bonita costumbre de disfrutar no solo el orgasmo sino también lo que sea que elijamos hacer para conseguirlo.

Safe Creative #1403160370706

martes

Malos consejos de cama

Consejos van, consejos vienen. Pero a las consecuencias, nadie se atiene. #poetuit

Ya tocamos el tema de la dificultad de dar buenos consejos, de la necesidad de una verdadera noción de igualdad entre receptor y emisor, de la imposibilidad de ponerse totalmente en los zapatos del otro, de la falacia de la transferencia de experiencia pero la certeza de poder compartirlas con quien desea conocerlas, de dar por sentado el cariño muchas veces inexistente; en general, de placeres aconsejables .

Pero no habíamos tocado el tema de la facilidad para dar malos consejos. Que para mí viene también de la mano con la facilidad que hemos adquirido (social, cultural y simbólicamente) para recibirlos. Y no me gusta dejar sin tocar aquello que pide a gritos ser tocado.

Los malos consejos abundan. Aún más que los malos consejeros.
Muchos quedan dando vueltas en el imaginario social, a la deriva de los sentidos comunes, un falo por siempre erecto en la histeria colectiva aún mucho después de que quien los dio o los recibió fueran olvidados. Se convierten en recomendaciones de "libro de texto", aunque muchas veces olvidamos que no somos personajes de cuento.

¿A quién alguna vez no le dijeron que hiciera algo que resultó peor que su idea original? ¿A quién le duró más la consecuencia del mal consejo que el consejero? ¿Quién alguna vez probó algo que puede desaconsejar de una vez y para siempre, en más de un contexto y para más de una persona? ¿Quién es realmente capaz de transmitir su mala experiencia para que otro no tenga que volver a repetirla?

He aquí una lista de los peores consejos sexuales recibidos que pudimos recolectar hoy en la LT:
  • Usar doble condón para mejorar la anticoncepción de barrera. 
Pareciera ser algo de 1 + 1= 2. Si un condón te protege, dos te protegerán aún más. Lamentablemente, dos tienden a romperse más fácilmente, pueden apretar demasiado el pene, el segundo puede salirse y quedar dentro de algún orificio y además se pierde la sensibilidad casi por completo. 
  • Tener una pareja estable para tener garantizado el sexo.
Si bien se dice que quien consigue a su media naranja (monogámica) ya no tiene que preocuparse por saber de donde va a venir su próximo orgasmo, tampoco podemos dar por sentado que quien logra estar de a dos obtiene la frecuencia sexual que quiere. Una pareja tampoco es un esclavo sexual disponible 24/7.
  • Usar vaselina como lubricante. 
Si bien es mejor que otras ideas ante la sorpresa del acto o la falta de recursos como aceite de cocina, jabón líquido o champú, hay que tener en cuenta que ante la fricción genera calor, con lo cual se puede obtener la al principio placentera, luego incómoda y hasta insoportable sensación final de que te quemas de adentro hacia afuera. Y cada quien saber cuál es su agujero más sensible. 
  • El sexo oral no transmite ETS.
Luego de chupa que yo te aviso, uno de los "consejos" más malintencionados de la historia de la sexualidad. A much@s les gusta recibir y dar sexo oral sin protección, pero hay otros recaudos que tomar (por ejemplo, solicitar los análisis pertinentes) antes de poder hacerlo responsablemente porque sí transmite ETS y HIV como cualquier otra práctica. Además, nadie tendría por qué manipularte con información falsa si deseas usar protección.
  • La primera vez no puedes embarazarte.
Quien dice esto, igual que en el caso anterior, o está intentando tener sexo sin protección contigo aprovechándose de tu "falta" de experiencia sexual, o habiendo quedado embarazada la primera vez sexual social en general o con alguien intenta que te ocurra ti también para no sentirse tan mal por no haberse cuidado. Ojo. Parece mezquino de mi parte pensar que hay personas tan mezquinas como para poder desearle su propia mala experiencia sexual a otro, pero sé que las hay. Por experiencia. Las primeras veces (cualquiera de ellas), a cuidarse igual que si fuera la última.
  • Hacer el primer trío con amigos te asegura una experiencia cómoda.
Es divertido, decían. Nadie saldrá lastimado, decían. Pero muchas veces la amistad que debería generar más confianza a la hora de traspasar los límites de la cama, a veces se torna en competencia, presión o expectativa incumplible. Otra el simple hecho de conocer tanto al otro te hace sentirl@ tu herman@ y terminar forzando una sensación sexual donde puede no haberla (y no es que entre algun@s herman@s no haya sensaciones sexuales pero eso es otro tema). Hay distintos tipos de amistades, algunas están preparadas para pasar por la cama y otras, pueden romperse justo después de hacerlo. Jamás diría que no hay que hacerlo con amigos, sobre todo porque estaría negando mi propia experiencia, pero tampoco se puede dar por sentado que hacerlo con amigos quitará al sexo las complicaciones típicas del sexo (además de agregar las típicas de la amistad).
  • Es totalmente normal que duela. Te va a doler mucho y muchas veces, pero al final te acostumbras. 
Otro típico chantaje sexual disfrazado de consejo. Muy común entre géneros, a veces incluso entre generaciones. Si bien prefiero no dar consejos (ni buenos ni malos, que uno nunca termina de enterarse cuál es cuál), en mi caso no acepto dolor forzado en una relación sexual siempre que puedo manejar la situación, sólo consensuado y previamente discutido, y esto significa que ambas partes tienen que estar de acuerdo en que "tiene que doler". 
  • Tener sexo anal para evitar embarazos.
Ésta y la abstinencia, pasando por la píldora que como una Santa Rita te da anticoncepción pero el deseo te quita, son algunos de los peores consejos más habituales. La práctica sexual y el anticonceptivo deben empezar a verse como cosas distintas, porque lo son. Aunque esto no ocurrirá hasta que dejemos de ser presionados con una finalidad reproductiva para la actividad sexual.
La elección de métodos anticonceptivos es particular, puedes escuchar otras experiencias, pero cada cuerpo, caso, necesidad, historia, prácticas de cama y proyecto de vida son distintos. Lo recomendable para una persona, puede ser pésimo para otra. De ahí la bendición que representa encontrar profesionales (ginecólogos, psicólogos, etc.) que sean capaces de acompañar tu sexualidad en vez de presionarte para que la ajustes a la norma. Y la maldición que representa su falta.
  • Con la luz apagada no te expones tanto.
En una relación sexual, tanto sea con la luz apagada como con la luz prendida, nos exponemos. No solamente a riesgos como ETS, embarazos no deseados, etc., también exponemos lo que somos, en ese momento, lo que somos en relación a esa o esas otra/s personas, transportamos nuestro ser utilizando como vehículo nuestro placer. La luz, entonces, además de ser una elección personal, como la ropa interior, es lo de menos.
  • Comer arroz para "secar el vientre" para el sexo anal. Beber agua helada para "que el útero rechace el esperma". Lavajes con vinagre, orines o tal o cual sustancia después del encuentro sexual. 
Cada quien sabe los riesgos que está dispuesto a asumir como costo de tal o cual experiencia sexual. En otras épocas en que la información y la anticoncepción no eran de acceso general, lo entiendo. Pero cuando escucho estas cosas hoy no puedo evitar pensar, ¿éramos tan pobres que no había para lubricante o para condones? ¿Lo seguimos siendo? ¿De bolsillo o de...? Por otro lado, siguiendo mi premisa de no dar o recibir consejos, si estas prácticas están bien para alguien, adelante. Lo que no podemos esperar es estar de acuerdo todos con ellas, o que a todos nos funcionen igual. *Se va a hervir el arroz*.
  • El más general, pero quizá, el peor de todos los malos consejos que compartimos hoy. "Ni lo intentes".
Cuando preguntas a alguien que ha hecho algo que tú no, esperando minimizar los riesgos a través del aprendizaje por experiencia ajena, y te responde esto, literalmente, te mata las ganas. Me hace pensar en esa frase "no intenten esto en sus casas, niños" que algunos programas de TV emitían para evitar responsabilidades ante la posible copia de ciertas prácticas por parte del espectador. "No intenten esto en sus camas" sería el equivalente sexual.
A veces por celos o egoísmo de creer que hay cosas que hacemos que nadie más hace, o por la falta de cariño hacia el otro, metemos la pata hasta el fondo en vez de irnos a nuestra cama a meter otra cosa.

Gracias sexosas por la colaboración, la buena onda y la espera compartida por DM o LT a @dechiquitamecai @Irenekarenina @veciGM @AguirremariO @Annapadolini Cariños.

Si tienen más, déjenlos en comentarios. Si se juntan varios interesantes, hacemos la segunda parte. Aunque desearía que hubiera menos malos consejos dando vueltas y también que hubiéramos estado menos permeables a tomarlos en cuenta en algún momento de nuestras vidas. Tal vez lo logremos de ahora en más. VIVE Y DEJA VIVIR. COGE Y DEJA COGER. COMPARTE Y ESCUCHA, NO ACONSEJES.

sábado

Discriminaciones diarias

No nos damos cuenta (o no queremos darnos cuenta) de pequeñas grandes situaciones del día a día que involucran maltrato leve de alguien a partir de criterios predeterminados. La presión social por mayoría de individuos que adhieren al sentido común, a una cierta tradición, a unas ciertas buenas costumbres, se ejerce de forma silenciosa pero definitiva. 

Y no son incidentes aislados, ocurren de forma constante e ininterrumpida. Muertes y heridas de la percepción que nos infligimos mutuamente, sin más armas que la ignorancia y la indiferencia.

Las personas más fuertes se enojan, se aíslan, reaccionan agresivamente, están a la defensiva, se resguardan en el silencio o en el perfil bajo.

Las personas más débiles aceptan como propios los principios de los demás, sacrificando su ser en pos de un sentido de pertenencia.

He aquí algunos ejemplos de la vida real:

Necesitamos un hombre que mueva este objeto pesado, que abra esta ventana trabada, que destape este frasco duro, etc, etc. 
Y sí, tal vez necesiten un hombre, pero en la cama.

Hay que traer algo para comer a esta reunión. ¿No hay ninguna mujer que pueda cocinar algo rico?
Hay quien pueda, pero no quien quiera. Tal vez si hubiera algún hombre en esta reunión que no pensara que las tareas del hogar son responsabilidad de la mujer por genética, cocinaríamos juntos y comeríamos más rico.

Te cedo el asiento porque se nota que estás embarazada. 
La única razón por la que una mujer puede y debe estar gorda es si está dando vida. Su vida qué. 

Dejá de hacer eso, parecés un@ pendej@. ¡Qué inmadurez! Hay que ser más adulto.
Porque aunque ya tenemos una lista de derechos del niño, niña y el adolescente, seguimos pensando que son seres inmaduros, incompletos, infrahumanos, no merecedores plenos de derecho.

¿Cuánt@s realmente estarán eligiendo y cuánt@s estarán cediendo a lo que quiere la mayoría, y convirtiéndose, a su vez, en nuevos presionadores sociales? Porque una vez que uno cede, quiere cómplices. Y comienza a aborrecer a quienes han logrado elegir dentro de lo similar o elegir algo totalmente distinto.
 
Safe Creative #1403160370706

martes

Excusas, excusas

Una cosa que siempre me ha impresionado de la sociedad es la necesidad de excusas para y no de razones para. Y hasta las razones, a veces, sobran.

@Pelvica: "Para quien necesita excusas para coger, qué mejor excusa que un Domingo lluvioso. Para quienes no, qué mejor oportunidad."

Y @LuisGomezB comentó: "¿Y es que se pueden necesitar excusas para coger? ¿Alguien las necesita?"

Nunca necesité más excusas o razones que el placer para tener sexo. Pero hay otras personas que perciben distinto y prefieren hacerlo en ocasiones especiales, como aniversarios o feriados, se sienten especialmente excitados los días de lluvia o las noches estrelladas, cambian sus rutinas sexuales si están de vacaciones o en su jornada laboral o utilizan el sexo como medio para conseguir otras cosas, afecto, pertenencia, autoestima. A cada quien lo suyo. No hace falta que todos tengamos razón, alcanza y sobra con que todos tengamos sexo.
También hay excusas menos personales y más sociales para hacerlo, como que el hombre tiene la necesidad vital de coger y la mujer no, como que hay edades de "merecer" sexo o para dejar de tenerlo completamente.

@Pelvica: "La humanidad las ha necesitado siempre. Por ejemplo, el matrimonio."

 @LuisGomezB: "Quizás la peor de las excusas".

Pero llegué a la conclusión de que la peor de las excusas para tener sexo es y será la reproducción y la necesidad de continuidad de la especie.
Ésta es la que ha contribuido a poner a la mujer en el lugar de útero despersonalizado durante generaciones y que ha renegado de las sexualidades alternativas.

Si bien el tema de las excusas ya lo habíamos tocado en  Excusas para no devolver un oral , la conversación otra vez nos fue llevando, de las excusas para tenerlo a las excusas para no tenerlo. Cuando algo se vuelve obligatorio, comenzamos consciente o inconscientemente a cuestionarlo. O a evitar cumplirlo.

Algunas de las excusas más comunes para evitarlo compartidas fueron:

@jasby03: "Estoy cansad@, me duele la cabeza, no me encuentro bien."

@marieangellique "Es que no me he depilado."

_ValeSoto_: “No puedo tener sexo, tengo gonorrea.˝

@jjuarezm70: la clásica (unisex) "ahorita no estoy muy cansado."

@_MarcelaBernal_ "Trabajé todo el día, ¿crees que no me canso? y "Estoy ovulando."

@basilio_3: Una clásica masculina "Hoy trabajaré hasta tarde y mañana muy temprano tendré junta con dirección. Lo siento amor te compensaré con un regalo."

@poseidon_rules: "La más común de las mujeres: me duele la cabeza."

@tantra_rules: Otra masculina "Mañana tengo que jugar un partido y necesito estar con energía."

@helmanalberto: "Otra clásica femenina: Es que tengo el período."

@ABSURDA: "Hoy no puedo. He decidido practicar la abstención para concentrar mi energía vital en ser una con el universo."

@tortillaybollo: "Subí de peso...no puedo."

@eroticafiel: "Yo quiero, pero los vecinos pueden escuchar..." o "tengo la citologia la próxima semana, la ginecólogo puede notarlo."

 @AguirreMariO: "¡Por supuesto que tengo ganas! Ve a acostarte, yo iré dentro de poco. Nunca fue."

También el hecho de que muchos hombres manifestaron excusas que habían recibido de mujeres, y muchas mujeres, de hombres, expresando una queja de falta de comunicación sexual entre los géneros tradicionales.
Otras estuvieron relacionadas con el ambiente propicio o no, temas de salud en general, sobrecarga de ocupaciones laborales, cuestiones estéticas y hasta de decisión espiritual. 

Me intriga la diferencia entre las excusas o razones que se dan y las que se tienen internamente. Con la presión de que al decir que NO el otro pueda reaccionar distinto a como lo esperamos, ya sea desde responder forma violenta verbal o hasta físicamente a elegir otr@ compañer@ sexual, muchas veces no decimos lo que realmente nos aleja de la cama o de las piernas del otro.

"Sin embargo creo que la excusa más fail siempre será que ya no sientas deseo de estar con ese alguien." dijo @eroticafiel

Y creo que con esto dio en el blanco de todo este asunto: sea cual sea la excusa que demos o recibamos, lo que se esconde detrás es la falta de deseo: temporal o permanente, general o específica, motivada por el otro o por uno mismo.

No despertar deseo nos genera miedo, no de no poder volver a tener sexo, sino de haber dejado de ser queribles. No sentir deseo nos genera miedo, no de no poder volver a tener sexo, sino de haber perdido la sensibilidad, las ganas.

Pero les tengo otra noticia: tampoco podemos desear o ser deseados todo el tiempo. Es perfectamente común, por no decir normal, que haya momentos en que nos desconectamos un poco de nosotros mismos y/o del otro. Incluso sin considerar las situaciones estresantes a las que nos somete la vida cotidiana.

Tal vez la clave sea quitarle presión a la situación de falta de deseo, empezar a acostumbrarnos a decir y a recibir un NO como respuesta de vez en cuando, a comunicarnos con el otro cuando ese de vez en cuando se hace más frecuente o más prolongado y a utilizar la espera como previa sexual a distancia.