Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

El saludo de la buena vida

Un día (post-moderno, en una sociedad capitalista) está hecho de adioses y bienvenidas.

El tiempo está adecuadamente fraccionado en fragmentos pagables, cobrables, monetizables.

El placer, que es atemporal, se nos escurre entre las uniones invisibles que separan las horas.

Nadie nos paga por sentir placer, nos pagan por dejar de sentirlo voluntariamente.

Pagamos con nuestra vida el tiempo que perdemos, pero no queda claro qué tiempo se pierde para el placer ni qué tiempo se pierde para el dinero. Ni que pérdida nos duele más.

Tener que cumplir ciertas funciones sociales, ciertas responsabilidades globables, ser de cierta utilidad social, nos obliga a dejar a los que amamos con la esperanza de volver a encontrarlos siempre en el mismo lugar.

De nuestros seres (a veces no tan) queridos nos despedimos siempre con la idea de que vamos a volver a su lado. Y, a veces, con la esperanza de no tener que hacerlo.

Si pudiéramos despedirnos siempre como si nunca fuéramos a volver a vernos, tal vez sería como si nunca nos hubiéramos ido.

Dejamos en el otro una impresión profunda, una presencia de espíritu, que no necesita mensajes de texto ni llamadas para recordarse su lugar.

Si pudiéramos reencontrarnos siempre como si fuera no la primera vez que nos vimos, sino la primera vez que nos conocimos, nunca podríamos volvernos extraños para otros ni para nosotros mismos.

Extraños porque extrañan lo que conocían de sí que ahora les es extraño extrañar.

Un beso, un abrazo, una caricia, una mirada, un gesto, una palabra de aliento (la que el otro necesita escuchar aunque sea la que temas decir), un te quiero, dicho o hecho, algo escrito en un papel, la respuesta a una pregunta antigua,

La buena vida es más barata de lo que nos quieren hacer creer (o de lo que nos están cobrando).

El saludo de cada día puede aportar un 90% de los nutrientes emocionales que necesitamos para mejorar nuestra calidad de vida sentimental. (Dato basado en una dieta de 2000 calorías afectivas diarias. Chequear necesidad de acuerdo a sus propios requerimientos).

Muchas veces el placer y el cariño de cama no alcanza para llenar todo el vacío que llevamos colgando dentro, como armarios con perchas sin usar.

Y tú, ¿estás dando y recibiendo el o los saludos de la buena vida?