Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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martes

La tapa del inodoro

En algunos temas evolucionamos (o intentamos hacerlo) y otros siguen siendo un tabú inamovible (reconocido o no).

En el baño, las empresas están llevando a cabo su propio aporte (no sin ganancia económica) a la equidad de género: mientras que antes las mujeres consumían mayor cantidad de productos para el cuidado de la piel, del pelo, depilación y material higiénico descartable para períodos menstruales que los hombres, hoy (quitando el último caso) podría decirse que consumimos prácticamente lo mismo. 

Al imponer en la actualidad estándares de belleza inalcanzables (o alcanzables sólo mediante el consumo) también para los hombres como siempre existieron para las mujeres, compramos la ilusión de estar presionados a ser el mejor especimen de nuestro sexo posible (y con ella, la ilusión de ser igualmente presionados, junto con productos y servicios). Ni me meto, para que una discusión sobre la tapa del inodoro no se convierta en una sobre la puerta del clóset, a tener en cuenta, además, la incidencia de la apertura a distintas orientaciones sexuales en el cuestionamiento de los estándares de belleza más tradicionales (impuestos sobre todo sobre la mujer hetero).

En la lucha de poder que pareciera estar siempre presente en las relaciones entre hombres y mujeres, la pelea que sigue casi tan vigente como qué fue primero, si el pene o la vagina, es la tug of war de la tapa del inodoro.
Si corresponde que quede arriba, para que el hombre no salpique y que si salpica, no tenga que limpiar o si corresponde que quede abajo, para que la mujer no se siente sobre el frío o se moje directamente la cola con el agua (en el mejor de los casos) o para no tener que bajarlo una misma es uno de esos misterios filosóficos del calibre del árbol que cae sin que nadie lo escuche. 

Podemos intentar ponernos de acuerdo teniendo en cuenta el punto de vista femenino o masculino, pero si tenemos en cuenta uno, no podemos satisfacer las necesidades del otro. No se puede alcanzar una wee wee situation (por ganar ganar y sus similitudes fonéticas con mear mear en inglés).

La mayoría de las series en que se toca el tema se vuelcan por el punto de vista femenino, dando a entender que las mujeres debemos esperar encontrar la tapa del inodoro abajo y que los hombres no deberían esperar encontrar la tapa del inodoro arriba (como probablemente la dejaron). 
Considero que no hay razón lógica para este orden preestablecido de las cosas (del baño). Quizá otra vez la cultura (que ya incide primero indicándonos la manera en que tenemos que evacuar nuestros desechos) interfiera en nuestros modos de relación con personas del sexo biológico opuesto (segundo indicándonos que el hecho de que un hombre no baje la tapa o que una mujer no la suba puede ser un gesto indicativo de que se le considera inferior desde su sexo biológico).

La convivencia ya es suficientemente complicada y los géneros están suficientemente distanciados en otros espacios menos privados que el baño como para seguir añadiendo distancias simbólicas. Y sin embargo, podemos compartirlo hombres y mujeres en la intimidad de nuestros hogares, pero en público no podemos compartir uno unisex. Téngase en cuenta, además, que los únicos géneros que se tienen en cuenta para la división y distribución de desechos son hombre y mujer, y la orientación sexual supuesta es heterosexual en ambos casos. Más sobre este tema en el ensayo, Basura y Género, de Beatriz Preciado. 

Finalmente, a quien tenga ganas de darle una oportunidad a un posible punto de vista masculino (que es el menos popular o el que ha sido más silenciado) sobre el tema (y reírse de paso) le recomiendo este episodio de South Park: Mujeres arriba.

Quizá soy chapada a la antigua para algunas cosas, como mi preferencia por la cama en vez de otros lugares más originales para tener sexo, pero una galantería mejor recibida que dejarte pasar primero (relojeada al trasero mediante) es que un hombre baje la tapa del inodoro cuando va de visita o cuando hay una mujer en la casa.

Lo peor es que, teniendo la experiencia de que la mayoría de los hombres (o al menos la mayoría con la que logré acostarme) no bajan la tapa después de ir al baño e imitando sin darme cuenta el encantamiento aleja amor que utilizó Sandra Bullock en la película Hechizo de Amor, me juré a mí misma que me casaría con uno que lo hiciera. Y digo lo peor porque la cuestión es que lo encontré.