Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

domingo

Llover

Dicen las malas lenguas (sí, ésas que no saben dar buen sexo oral) que una "cucharita" en día de lluvia es una especie de cábala para asegurarse una buena vida sexual.
Yo creo que el sexo día a día (o mejor, noche a noche) es lo único que puede asegurarte una buena vida sexual y se logra one fuck at a time.
Donde hubo fuego, cenizas quedan. Y donde hubo agua, ¿recuerdos húmedos quedan? 
 Siempre que llovió, se paró. LLuvia y deseo se vuelven uno, eyaculando sobre el mundo.

Llueve.
No se sabe si ese tic tac como de reloj natural no es en realidad un frú frú de genitales frotándose.
Y entre el cielo nublado de placer que es nuestro suelo nos queman las ganas, un sol interior y propio.

Llueves.
Escucho tus gotas caer dentro de mí en el silencio repiqueteante. 
Tu esencia más pura, destilada con la alquimia del deseo, volcándose en el recipiente de mi cuerpo.

Lluevo.
La humedad se condensa dentro de mí como si mi carne fuera una nube.
Tus superficies más íntimas se vuelven tan resbalosas que ni el amor mismo podría hacer equilibrio.
Llovemos.
El ciclo del agua se parece al ciclo de la pasión: evaporación, transpiración, sublimación y precipitación del deseo.
Nos vaciamos pero en el tiempo en que tardan los cuerpos en desenredarse, volvemos a estar llenos.

Llueve, llueves, lluevo, llovemos... llovamos y lloveremos.
Llueva, truene o nieve, que no falte entre las sábanas la oportunidad de generar nuestro propio microclima.