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Sobre control de natalidad y embarazo adolescente (Traducción)

Traducción de fragmentos relevantes del artículo

Dianzu Mosqueda Salinas es una mujer joven que trabaja en un centro de planificación familiar en Boulder, Colorado. En 2010 ella misma había entrado en ese mismo centro como una adolescente nerviosa, curiosa de sus opciones para control de natalidad."Una de mis amigas en la escuela había tenido un embarazo no planificado y en esa época yo estaba estudiando y no deseaba un embarazo", cuenta. "Después de una charla de 20 minutos me decidí por un método anticonceptivo ese mismo día".
Salinas no tuvo que pedirle permiso a sus padres ni encontrar la forma de pagar por el dispositivo, todo gracias a un programa que estaba vigente desde hacía cinco años.
En Argentina la Ley de Educación Sexual Integral de 2010 indica justamente eso: la sexualidad es un asunto de cada uno, ni la familia ni los amigos ni el mundo tienen por qué estar de acuerdo o en desacuerdo si uno decide iniciarse sexualmente, sobre las decisiones de planificación familiar y el uso de anticonceptivos. Al contrario, deberían estar al alcance de todos para que las personas que crecen en familias que podrían poner objecciones morales, religiosas o desde el propio ejemplo, no tener dinero o no interesarse, pudieran valerse por sí mismas, disfrutar su sexualidad y diseñar su futuro de acuerdo a sus ideales e intereses, no desde imposiciones sociales.

Pero la oposición moral al programa y la naturaleza de su financiación (una donación anónima) no deja claro si será posible implementarlo en todo el país. En 2008 un donante anónimo hizo un compromiso de 23 millones de dólares durante cinco años para proveer dispositivos anticonceptivos intrauterinos e implantes a adolescentes que los necesitaran, de forma gratuita o a un costo muy bajo. El programa se llamó La Iniciativa de Planificación Familiar de Colorado, y se implementó en clínicas que ya estaban ofreciendo servicios de planificación familiar. Como resultado, en menos de cinco años la tasa de embarazo adolescente bajó en un 40%. 
Si pueden lograrlo los capitales privados, ¿qué pasa con los capitales públicos? ¿Demasiado ocupados generando subsidios como para impulsar programas que facilitarían que ni siquiera fueran necesarios? ¿O al menos que fueran menos necesarios?

"Realmente creemos que todo adolescente tiene derecho al acceso a la planificación familiar y anticonceptivos," says Liz Romer, una enfermera del programa en el Hospital de niños de Denver.
"Tienen que estar eficazmente disponibles, en el acto, y de forma gratuita." 
El derecho a la información y no sólo a la información sino a los recursos para afrontar los riesgos de las relaciones sexuales deberían estar al alcance de tod@s. Nos quedamos siempre en el deberían, porque siguen sin estarlo. Los médicos actúan no para facilitar sino para dificultar el acceso a anticonceptivos y a decisiones de planificación familiar que podrían ir en contra de imposiciones sociales de ciertos grupos de determinadas edades, géneros, orientaciones sexuales, etc. Un ejemplo claro, por ejemplo, es que en nuestro país un elevado número de ginecólog@s también son obstetras. Finalmente, siempre trabajarán presionando hacia la decisión de la maternidad y no respetando la decisión de la no maternidad.

Romer dice que los DIU cuestan desde 500 dólares en adelante. Es prohibitivo para los adolescentes que no pueden pagarlo por sí mismos, que sienten o que realmente no pueden hablar de anticoncepción con sus padres o para las familias que no pueden costearlos. 
En Argentina todavía se pide autorización de los padres para poner un DIU a un menor de edad (aunque esté sexualmente activo y lo solicite a su médico). En Argentina todavía se ponen trabas a una mujer que intenta conseguir un DIU y no ha tenido hijos, argumentando razones de salud que quieren estar por encima de las elecciones personales y las razones que la persona pueda tener para decidir no tener hijos en ese momento o definitivamente. El médico sigue ejerciendo poder sobre el cuerpo de las personas en nombre del estado, impidiendo el pleno ejercicio de los derechos sexuales. ¿Siglo XXI, en serio?



Cuando Greta Klinger, la directora del programa, recibió los primeros resultados de vuelta sobre cómo estaba funcionando la iniciativa, ella y otros quedaron asombrados. "Es increíble. Desde la perspectiva del cuidado de la salud pública, es muy raro que este tipo de programas produzcan resultados tan drásticos." Colorado saltó entre 2008 y 2021 del puesto número 29 al 19 en la baja de tasa de embarazo adolescente nacional.  
Esto es, en mi opinión, porque los programas que no reciben oposición moral de grupos conservadores, que son los que finalmente sí se implementan, no funcionan. Y se implementan justamente porque se sabe que no funcionan. A nadie le importa el impacto en las vidas de las personas de tener un hijo indeseado, impacto que estamos padeciendo de forma cotidiana tod@s, mientras le sirva al sistema.

Pero no todo el mundo está tan feliz. Hay gran oposición a la idea de ofrecer anticoncepción libre a los adolescentes de los grupos pro-vida. "Cuando enseñas a los niños que son animales, que han evolucionado de los cerdos, los perros y los monos, crecen para actuar como animales" dijo Bob Enyart, el portavoz del grupo. Sostiene que ofrecer DIUS y otros dispositivos le da los adolescentes el mensajes de que "pueden tener todo el sexo que quieran". 
¿Y no pueden tener todo el sexo que quieran? Comprendo a quien profesa una religión y puede elegir no hacer uso de la anticoncepción disponible de acuerdo a sus creencias, pero no puedo aceptar que intenten que la anticoncepción no esté disponible para otras personas que pueden no tener las mismas creencias. ¿Quién puede decirle a otro que no puede tener todo el sexo que quiera si su propia moral y buenas costumbres no interfieren con ello? Nadie va a decirle a una persona religiosa que vaya a tener sexo y que encima, use métodos anticonceptivos. ¿Por qué permitimos que sí suceda lo contrario? No solamente quieren que los adolescentes no tengan hijos (no porque no lo deseen, porque no es el momento más idóneo, por el impacto en sus propias vidas y en las vidas de esos hijos traídos al mundo sin una apropiada red de contención, sino porque les parece una aberración) sino que además quieren que lo hagan solamente mediante la abstinencia.

Salinas, que consiguió su implante anticonceptivo en 2010, dice que sus compañeros que tuvieron acceso se relajan mucho más y han logrado tener mayor información sobre los riesgos en su vida sexual. Y que ése es justamente el punto. 
Otra mujer de 17 años se acercó al programa buscando ayuda porque tanto su madre como sus hermanas habían tenido embarazos adolescentes y ella quería otro futuro para sí misma. Tres años después fue la primera de su familia en terminar la secundaria y poder ingresar a la universidad. 

Los involucrados en el proyecto dicen que está mostrando al resto del país los beneficios a la salud pública y a la enconomía de ofrecer control de natalidad libre y gratuito, tanto en la forma de ahorros a los esquemas de subsidios gubernamentales como en la mejora de productividad de los adolescentes que pudieron elegir no tener hijos durante la adolescencia.
 
En algún punto, se pudo tranquilizar un poco a la oposición conservadora porque el programa se apoyó en fondos privados. Pero usar fondos públicos para darle a los adolescentes acceso libre y gratuito a la anticoncepción en Estados Unidos podría enfrentarse a esta oposición. 
Esto también es debatible dentro del derecho a decidir, no solamente la interrupción voluntaria del embarazo. El peso de la religión y los valores tradicionales en las decisiones gubernamentales e inversión pública sigue tan vigente como en la edad media. 
En mi país estamos tan lejos siquiera de plantearnos la posibilidad de una experiencia como la de Colorado que al hablar diariamente de sexualidad libre se me cae la cara de verguenza ajena. 
YO TAMBIÉN FUI UNA ADOLESCENTE QUE NO QUISO TENER HIJOS DURANTE LA ADOLESCENCIA. Y lo logró. Pero sin ayuda de nadie. Ojalá nuestros adolescentes de hoy no estuvieran igual de solos que nosotros en ese estadío de vida. Pero lo están. No tengan dudas. Lo están.