Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

Soltería casada

Vivir la soltería cuando estás casad@ a través de l@s conocid@s solter@s es una actividad que veo florecer como la primavera y contagiarse como la gripe (aunque quizá se trate nada más de otra moda).
Las preguntas: ¿Estás sol@? ¿Con quién vivís? ¿Pero, estás casad@? parecieran ser una forma de identificar rápidamente una forma predeterminada de trato hacia el otro, tendiente o a compartir las penas del mártirmonio o a empujar a otros menos desafortunados hacia ese salto al precipicio social.

Las denominaciones, al estilo chongo, chonga pero aún más infelices que veo desarrollar por personas muy casadas pero muy poco sexualmente satisfechas (o muy divorciadas) se están cristalizando como una manifestación de malcogimiento socialmente aceptada (y hasta esperable). Al final, las personas casadas se constituyen en proxenetas de solter@s, intentando buscar pareja sexual más o menos estable a quienes "aparentemente" no podrían hacerlo por sus propios medios.

¿Porque seguimos sin querer entender que formas de relacionarse hay miles, que las condiciones de la relación la fijan la partes, no la sociedad y que estar en matrimonio no es más que haber aceptado una coima moral de los valores tradicionales?

Permítanme ilustrar mis puntos a través de algunas situaciones de las que me tocó participar involuntariamente. A veces hasta la presión de asentir a o dejar pasar un comentario con el que no se está de acuerdo pero contra el que no es respetuoso o adecuado negar con la cabeza o manifestarse en desacuerdo es una forma de participar forzosamente de los valores de otro que es incapaz de imaginar que tú tienes los tuyos pero no necesitas presionar socialmente para ejercerlos.

P I M P

Situación 1: cena de trabajo. La mujer soltera entre las compañeras de trabajo casadas es ofrecida como un objeto a los mozos, a la mesa de hombres (¿solteros?) contigua. Se le hacen bromas pesadas, se la obliga a fotografiarse con algunos de los hombres del lugar, se le muestran fotos de hombres disponibles que serían lo mejor para ella, se la reprende por haber terminado tal o cual relación por no sentir química con una persona con tal o cual perfil económico. La respuesta de la atacada son sonrisas nerviosas y finalmente algún comentario cortante pero certero que no es tan bien recibido como todo lo anterior: Si estás tan necesitada, ¿por qué no aprovechás vos al mozo, la mesa de hombres o a ese contacto tuyo del teléfono?

La búsqueda del hombre ideal como justificación de la "prostitución"

Situación 2: mujeres de edades de 30 a 60 años conversan ruidosamente (de manera que otr@s puedan escuchar) mientras caminan en la cinta de un gimnasio. Hablan sobre las citas que consiguieron en Tinder, sobre los 3, 4 y hasta 5 hombres con los que están saliendo a la vez, comentan intimidades y dejan afuera de la conversación deliberadamente a las personas cuyo estado civil desconocen o dan por sentado como casad@s/juntad@s. Finalmente, la cereza de la conversación, es que están buscando al hombre ideal para (volver a) casarse. Ojo, nada de pancita ni billeteras vacías ni disfunción eréctil. Al final, no sirven para estar casadas pero tampoco para estar solteras. Que estén, nomás, pero que no busquen justificarse en los estados civiles de los demás.

Presión hacia la soltería casada

Situación 3: Un hombre casad@ y/o en pareja estable, que ha compartido momentos grupales con su esposa o pareja y grupos de hombres amigos o conocidos, es invitado constantemente a fiestas para conocer a otras mujeres por esos hombres amigos o conocidos, a pesar de que conocen no solamente su situación sentimental o estado civil, sino además a la persona a cargo de ejercerlo. Cuando se niega casi tan constantemente como es invitado, siguen las presiones del tipo, quizá seas gay y no lo sabes, no puede ser que después de tanto tiempo te siga gustando tu mujer o simplemente un cavernícola ¡minas, minas! A ningún hombre (parece) puede ocurrírsele que otro hombre pueda ser feliz en monogamia.

Quizá haya solteros infelices y casados infelices, pero asumimos por aprendizajes sociales y cultura de época que el soltero es más infeliz que el casado o que el casado debe (sí, obligadamente) ser feliz. Y si vemos un soltero más feliz que un casado, nos hace dudar de si deberíamos estar casados (lo estemos o no).

Cada quien vive su estado civil a su manera, no hay valores preasignados de superioridad o inferioridad en las elecciones de vida.

Quizá intentando seguir viviendo a través de otros una etapa distinta a la que en realidad estamos viviendo, buscamos no hacernos responsables de haberla elegido.

 Estimad@ casad@, no vivas a través de l@s solter@s que te rodean, si no estás conforme con tu estado civil, pide el divorcio y conviértete en aquello que tanto temes que terminas discriminando.

Estimad@ solter@, no permitas que l@s casad@s a tu alrededor te maltraten e inicien acciones tendientes a resolver un estado civil que no saben si quiere ser resuelto.

Sólo si disfrutas de tu forma de vida puedes entender que otros disfruten también a su manera. Y si no la disfrutas, intentarás que otros tampoco la disfruten para no ser infeliz en soledad.

Si hay nuevas solterías, espero que pronto haya nuevas casadurías. El justo punto intermedio entre estar soltero y estar casado que representa el ser libre. Y dejar ser libre, soltero, casado o intermedio.