Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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martes

Amigarch@, chongo y minitah

Me gusta y siempre me gustó el término amigarch@ porque me pareció mucho más neutral que chongo y minitah. 

Estos últimos parecieran querer atar este tipo de acuerdo sexual a un género específico y a una orientación sexual específica, es decir, suenan bastante heterosexuales (una persona diversa generalmente no pone el acento en el género del amigarch@, que además puede ser otro distinto de la dicotomía esperada por la norma chongo-minitah). 

El término, que intenta ser tan liberal, se carga inevitablemente con datos de la historia de género: era muy común que el hombre casado tuviera minitahs (por aquello de la que mujer siempre se enamora y el hombre es el único que puede tener sexo sin enamorarse, pero también por aquello de que la única forma de sacarse a una mujer de encima después de tener sexo con ella era tener la excusa de volver al hogar con la minitah oficial); la aparición de la nueva palabra surge con la "nueva" situación de que un hombre pueda encontrarse en el mismo lugar de una minitah.

Para una forma específica de ser hombre con la que ya estamos culturamente familiarizados y socialmente entrenados a identificar a todos los sujetos que vienen con este envase, toda mujer es minitah. No hay satisfacción en el reconocimiento de tener que o querer relacionarse con minitahs, porque es lo esperado y esperable. Minitah simplemente reemplaza el concepto mujer, que viene a identificar a todos los sujetos que vienen con este envase, con la forma específica con la que ya estamos culturamente familiarizados y socialmente entrenados. 

Chongo, como forma más o menos cariñosa de hablar del pene,  tiene que ver con aquello de querer utilizar al hombre, como el hombre utilizó a la mujer durante siglos, órganos sexuales mediante. Este tipo de rebelión vengativa en realidad es una reproducción de las mismas desigualdades pero en otro sentido. De esta manera, activamos un feminismo extremo, desdibujamos el acto sexual en el que no solamente incluimos el cuerpo y usamos los genitales, eliminamos el componente hombre o lo reducimos a una de sus partes. Quizá se sienta hasta una leve satisfacción al decirlo, una mentirosa revolución propia, un "yo también puedo usarte como tú a mí", porque escucho esa palabra con cierta constancia. Chongo, chongo, chongo, casi como una previa personal antes del contacto con el mismo.

Chongo y minitah sirven incluso para denominar no el tipo de relación, sino a una persona específica (como si esa persona no pudiera tener otro tipo de relación aunque quisiera): este tipo es un chongo, esta tipa es una minitah. Sigue la lógica detrás del lenguaje que pone el peso de la prostitución en uno de los integrantes de la relación/acuerdo sexual de pagar y aceptar dinero por sexo: la puta.

Si a esto le agregamos el uso del posesivo una vez que la relación ha prosperado en el tiempo (mi chongo, mi minitah), además damos por sentado que esa persona deja de ser sexualmente libre para compartir con otr@s, además de evitar, al menos discursivamente, comprometernos en otro tipo de relación no sexual. Cuando, otra vez, la base de este tipo de relación es que cada un@ se acuesta con quien lo desee, no hay exclusividad, ni número límite de amigarch@s que se puedan sostener en el tiempo, más que aquellos que impongan las propias piernas (o las ajenas).

Mi amigarch@ suena, en contraposición, más cercano a la realidad de una forma de relacionarse que justamente involucra la falta de ataduras emocionales, sociales, culturales y hasta económicas alrededor de las relaciones sexuales. 

Y un@ amigarch@ suena todavía mucho mejor, refieriendo que no es tuy@ ni mí@ sino suy@, y que además sabemos que más de una persona podría estar queriendo adosar ese MI antes de denominarle.

Para Ud., ¿amigarch@, chongo, minitah o ninguna de las anteriores?