Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

domingo

@Conlaorejaroja

Según las creencias populares en distintas partes del mundo cuando se pone la oreja roja, es porque están hablando bien o mal de un@, o como mínimo que están hablando demasiado sobre un@, quizá desde la envidia, el chisme o simplemente el desacuerdo. Es común que cuando hablas así de alguien, se diga que le estás poniendo la oreja de ese color.


Con la Oreja Roja, además de un mito cultural, es el nombre de un medio independiente de opinión que habla de múltiples temas desde una perspectiva crítica, satírica y/o humorosa.


Y eso es justo lo que este personaje viene desarrollando (o pelvicando): una perspectiva crítica, satírica y/o humorosa propia en relación a temas de sexualidades, sexo, géneros, erotismo y pornografía, responsabilidad sexual, relaciones y formas de expresar todo lo anterior (más o menos literarias/artísticas). 


En Twitter tuve mis buenas dosis de oreja roja:


En 2010 tuve la oreja roja por elegir mostrar las piernas en vez del escote o el trasero y porque me percibían hombre, por la sensación de que mi sexo de nacimiento no se correspondía con la forma socialmente esperable de pensar de una mujer. También por no explicar los tuits, por no aceptar correcciones, por escribir <<coger con j>> y por no aceptar hashtags ajenos (ni siquiera el de #sarcasmo que much@s parecían necesitar para no enojarse o para enojarse en otro sentido).


En 2011 tuve la oreja roja por mi forma de interactuar, y ese año se dieron grandes batallas tuiteras con cuentas hoy reconocidas, los blocks permanentes, la mayor cantidad de copia, copia y pega e imitación, la tensión por el tuiteo mayormente en el #turnonoche y los efectos diurnos de esos mensajes, la creación del microblog de Tumblr y el blog de Blogger; aunque también el gran crecimiento de la base de seguidores que identifico cariñosamente como mis pélvic@s. Esta cosmovisión sexual se fue haciendo eco (en forma de RTs tradicionales, automáticos y otros tantos mal atribuidos pero igual de eficaces en la transmisión de mi mensaje).


En 2012 tuve la oreja roja por dejar el abrigo de la oscuridad nocturna y repartir tuits sin consideración de sol, luna, nubes o estrellas (las del cielo y las tuiteriles por igual) y las primeras publicaciones en más de 140 caracteres, propias como de temáticas medio-tuiteadas. También fue el año en que más jugamos con las letras, con distintos hashtags, con las bios, con la posibilidad del erotismo escrito. Pero además, fue el año en que el #FF dejó de ser una iniciativa tuitera para convertirse en un negocio y fui retirada (bloqueada) de los primeros 50 en mi país para dar visibilidad a las celebridades de siempre; en que todo el mundo que no estaba en Twitter entró a Twitter, en que proliferaron las cuentas autenticadas, las empresas y las dinámicas promocionadas en detrimento del espacio de expresión de l@s tuiter@s.


En 2013, después de unas vacaciones virtuales que much@s (y hasta yo misma) supusieron definitivas, resurgí de mis cenizas, no como un ave fénix, sino como ese ex que reclama de tu cuerpo los últimos placeres que no pudo arrancarle cuando todavía estaban juntos. Y tuve la oreja roja por haber vuelto distinta (yo no era la misma de 2010, intuyo que ningun@ de nosotr@s lo éramos, pero es más fácil ver los estragos de la autocrítica y el paso del tiempo en los demás); incluso hubo teorías de que había vendido o regalado la cuenta. También tuve la oreja roja por ya no tuitear 24/7 como al principio y por el exceso de imágenes, que pasaron del erotismo a la pornografía, en un proceso poco usual en mí de permitir que lo excitante me entre por los ojos del cuerpo en vez de los del alma.


Este 2014 tuve la oreja roja por darle rienda suelta a lo que hay de femenino en mí (¡Sorpresa, sorpresa!) despertando mi propia versión de alpha female en Tantras Urbanos, por seguir sosteniendo mis percepciones del mundo y mis opiniones en muchos aspectos intactas durante tanto tiempo, por agregar escribidora, escribiente, escribiendo y otros (nunca escritora) a la bio, tan criticada que inventé una palabra que me quedara: escriturra; por hacer más regular aquello de salirse del tuit (los 140 caracteres) en entradas semanales al blog. Fue el año en que mi cuenta de Tumblr fue cerrada injustamente, lo que dio lugar a una desconfianza hacia el sitio casi tan profunda como la decepción, pero también dio lugar a mi nuevo blog de imágenes, que espero con el tiempo llegue a ser tan exuberante como el anterior.

Sigo y seguiré teniendo la oreja roja por el mantenimiento del anonimato, por no compartir la imagen de la persona, por escurrirme una y otra vez de las etiquetas.


Si bien el nombre hace referencia a cómo se nos pone la oreja cuando alguien habla de nosotros, lo que pretende este medio independiente es estar al pendiente de las diversas situaciones de la vida que requieren una voz más que se queje, critique, se comprometa y se ría.


Y justamente, yo tengo una de ésas. 

Una voz que se queja, critica, compromete y se compromete, se ríe de todo, de tod@s, y hasta de sí misma.

Una voz que todavía no llegó a ser grito orgásmico pero quizá ya sea una suerte de gemido conjunto de quienes comparten virtualmente conmigo este intento de vuelo abriendo y cerrando las piernas a falta de alas. 


Su lema: Aquí hablamos de todo, con todos. Somos una nueva forma de opinar la vida. Su hashtag: #Yoopino Su director: @ianschnaida


Me sumo a su intención de ofrecerle a la sociedad un medio diferente, que promulgue el cuestionamiento de la vida. 


En mi caso, de la vida sexual, como parte de esa vida, y de todo lo que hay de "sexoso" que no es percibido como tal en la misma.


Y ya veremos qué motivos encuentra el 2015 para ponerme @Conlaorejaroja