Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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domingo

Las alas, digo, las piernas de la libertad

En un abrir y cerrar de piernas... te puedes enamorar, te puedes desenamorar, te puedes arrepentir, te puedes olvidar, te puedes cruzar a otra vereda en la calle de las orientaciones sexuales, te puedes vengar, (te) puedes lastimar, (te) puedes divertir, puedes dar vida, negar vida, disfrutar vida o interrumpir vida, puedes perderte o encontrarte a ti mism@, puedes morir o puedes renacer, física, mental o espiritualmente.


Y se me ocurren, como siempre y como mínimo, once razones... 

Encontrarse con el placer propio es una forma de identificar una (por lo menos) identidad sexual.

Dar placer a otros es una forma de acercarlos también a esa definición, o al menos, a esa búsqueda.

Elegir a quien abrirle las piernas es un derecho que las mujeres de antaño no tenían e incluso muchas mujeres de hoy aún no tienen. En este sentido, abrir las piernas eligiendo bien a quién es un acto de libertad.

Elegir cuánto y cuándo abrirlas, es un logro de lucha de género que ha costado la libertad sexual de las mujeres y otros históricamente.

Elegir abrir las piernas y no parir es una forma de evolucionar, de apartarse de lo biológico y de acercarse a lo cultural (y ojalá a nuevas culturas, las viejas van muy de la mano con lo biológico).

Elegir en qué momento abrir las piernas por "primera vez" está en íntima relación con la primera vez en que se abrió la mente (o con el nivel de presión social que intenta impedir su apertura).

Diferenciar disfrutar de reproducirse como forma de saber abrir y cerrar las piernas con objetivo personal y no con memoria de la especie.

Elegir abrirle o cerrarle las piernas al amor, mientras se le abren al placer, no es un aprendizaje menor ni poco doloroso, pero permite escribir la propia vida en el género que una elija, pudiendo seleccionar otras opciones distintas a novela rosa, drama, cuento de hadas o novela pastoril.

Elegir junto a quien caminar, abriéndole las piernas a esa misma persona y/o a otras, porque caminar toda la vida con alguien no tiene por qué ser equivalente a abrirle las piernas toda la vida a la misma persona.

Elegir, también, cerrar las piernas, porque saber decir que no es un aprendizaje aún más difícil que decir que sí con sentido y lo complementa.

Se me ocurren éstas y tantas otras cuestiones por las cuales abrir las piernas puede ser un acto de libertad, que si Ud. es de l@s que todavía creen que lo mejor y más importante que puede pasar entre las piernas es la fecundación, (quedándose por elección en una sexualidad literal, genital, biológica), lo mejor es que se aleje caminando con las piernas cerradas, dando saltitos, ya que nuestros caminos se dividen tanto como una pierna se separa de la otra para dar y recibir placer, tanto como la libertad y la esclavitud. 

Lo bueno de todo esto es que las piernas que han aceptado que su andar es un acto de libertad ya no se abren para piernas que caminan por caminar. Y que las piernas que sigan caminando por caminar seguirán sirviendo de ejemplo para que quienes quieran abrir sus piernas libremente puedan comenzar a hacerlo.

Como no tengo alas, vuelo abriendo y cerrando las piernas. Ud. vuele como pueda, si es que puede.