Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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martes

Amantes

 ... un intento de descripción de este personaje desde el punto de vista de sus imaginarios (y no solamente imaginarios) amantes. 

Ella no es lo que parece, es mucho menos y mucho más que eso. Es el ideal de amante general, íncubo y súcubo a la vez, sin serlo. De carne y hueso, pero no del todo de este mundo. 

La conocí en un bar, en donde me clavó una mirada tan ardiente como la lengua que vino después y cada una de las inolvidables revolcadas que nos dimos en camas, calles, baños y dondefueraquepudiéramos. 




Sus piernas se enredaban en mi cuerpo con menor fuerza de lo que su sensualidad se enredaba en mi placer. Quise escaparme de mí en su cuerpo, pero temía que la potencia de su pasión me hiciera mil pedazos. Tal vez es lo que más me excitaba de ella: le temía casi tanto como me excitaba, me generaba una culpa horrible acaparar su atención sexual en mi inútil cuerpo sabiendo que podría estar complaciendo a decenas de humanos, hombres, mujeres y otros.

No sé si la soñé, o si realmente la tuve. Lo único que sé es que ya no soy la misma persona. Ella fue la llave que penetró la cerradura de mi placer y abrió la puerta de mis orgasmos de par en par. Ahora no puedo cerrarla. Ahora no puedo parar de entregarme. A otr@s, pero siempre pensando en ella, buscándola en el frenesí de otras pieles.

A veces vuelvo a ese bar, esperando sentirla entre la gente, su perfume de mujer, su tranquilo acecho en la oscuridad, su voz pecaminosa. Pero lo hago con la certeza de que ya no volverá, como cuando se busca un recuerdo. Sé que si ella lo desea me encontrará, pero que si no lo desea, jamás volveré a sentirla. Solía decirme: nunca follo dos veces en la misma cama. Aunque puedo decir, con orgullo, que mi cama la retuvo más de dos veces. Es más de lo que muchos pueden decir, y menos de lo que me gustaría.

¿Qué si me enamoré de ella? No, eso sería una estupidez. Ella es tan libre como el viento, y aunque la deseo con todo mi cuerpo, y la parte del alma que aún no he ahogado en llanto o en bebida, sé que quedarse en una sola cama sería para ella como aceptar una jaula de carne y caricias. Jamás le haría algo así… pero… si sólo pudiera conseguir aunque sea un ápice de aquel placer… ah, dormiría feliz otra vez.

Una de sus tantos amantes, hablando entre trago y trago con un cigarrillo en una mano, un escote en el corazón, y un pañuelo manchado de rouge en la otra. Llevaría medias de liga, si no fuera porque a ella le gusta el sexo extravagante con ropa interior muy poco extravagante.