Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

Malcogimiento





El ser humano es malcogido tanto en su naturaleza como en su cultura. Siempre está a un dedo de alcanzar el multiorgasmo. Si encontró un pene enorme, le alcanza a la vagina y le sobra al ano; si encontró un pene pequeño, le alcanza al ano pero le sobra a la vagina. Si consiguió hacer un trío, ahora quiere hacer un cuarteto, porque the more, the sexier. Si consiguió acostarse con un@ amig@, ahora pretende que tod@s las amistades acepten también compartir la cama. 


En invierno, quiere que sea verano para que las desnudeces se hagan más exteriores. En verano, quiere que sea invierno para no transpirar teniendo sexo y para tener la sensación de que calentarse entre otras piernas es una cuestión de vida o muerte. Si está en pareja, su libido necesita estar sola. Si está solo, masturbarse le parece poco y pagar por sexo le parece demasiado. Si no tiene sexo, quiere tenerlo. Pero si lo tiene, nunca tiene el sexo que quisiera tener.


Cuando después de una relación larga tienes tu primer polvo sin compromisos con alguien mucho más atractiv@ que tu ex, no puedes disfrutar porque no es como él/ella. Y cuando estás en una relación larga, los polvos te saben a rutina y fantaseas con encontrar alguien mucho más atractiv@ que el/la actual porque crees que te haría disfrutar más. Si logras hacer realidad todas tus fantasías sexuales, te encontrarás pleno pero a la vez, perderás tu norte sexual. Pueden pasar años hasta que vuelvas a generar nuevas utopías de cama que le den razones a tus genitales para seguir saliendo de adentro de los calzones. Y aún así, quizá hayas aprendido tu lección y guardes alguna para que quede para siempre en el arcón mental de las curiosidades sexuales por saciar. O no, y vuelvas a consumirlas como un adicto a las sensaciones en escenas mentales al mejor estilo película con mensaje antidroga. 


Conformarse pareciera ser el opuesto de siempre querer algo distinto de lo que se tiene. Yo digo que, en esto también, hay que encontrar escalas de grises, que en realidad, son escalas de placer. Aunque en este juego pareciera que elegir y conformarse podrían llegar peligrosamente a convertirse en sinónimos: elegir y conformarse con una orientación sexual, elegir y conformarse con un género, elegir y conformarse con una sexualidad. 


Es difícil medir el malcogimiento propio si no lo comparamos con el ajeno, quizá por eso siempre estamos mirando la cama de los demás para entender cómo funciona o como tendría que funcionar, en teoría, la nuestra. Nunca un@ está tan malcogido como los demás, y a la vez, nunca nadie llegará a estar tan malcogid@ como un@ mism@. Tod@s junt@s hacemos un gran y “feliz” mundo malcogid@.


Dicen los que saben que el humano se diferencia del animal porque su cachorro necesita de otro para vivir, y que allí donde está indefenso biológicamente, se realiza el salto cultural que le permite pensar y elegir convivir en sociedades. Digo yo, que sé poco e intuyo bastante, que la precondición de la existencia humana es el malcogimiento. Siempre a un paso de volver a un estado animal, y siempre a un paso de evolucionar hacia otras formas de existencia. Y sin dar ninguno de los dos pasos, eternamente en duda, constantemente en deuda. 


Por eso, aunque seas un@ porno star, liberal o liberad@ sexual, en el fondo, siempre serás un@ malcogid@. Al igual que yo.