Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

(Auto)destrucción y confianza

Haciendo la aclaración de que el hecho en cuestión: tragedia, incidente, accidente o como den en llamarlo, es tristísimo y de que me solidarizo con los afectados y sus personas queridas en su dolor (por que no va a faltar el hater que me recuerde que murieron personas y que eso llama al silencio), espero lograr expresar algunos puntos de vista que para mí se relacionan directa e indirectamente con los debates posteriores al mismo con más tacto de lo que han demostrado otros que tampoco han respetado el período de luto ni el silencio de ultratumba.

No, no creo que solamente se pueda confiar en quienes desean seguir vivos, principalmente por varias razones:

N° 1 nadie elige nacer.
N°2  las mujeres no pueden elegir que no nazcas, incluso aunque sepan que no habrá nadie que se haga responsable de los cuidados básicos que necesita el cachorro humano para crecer y desarrollarse mínimamente, ni hablemos ya de plenamente.
N° 3 no tienes garantizado el derecho al suicidio si decides que no quieres vivir.
N° 4 el mundo al que naces te antecede y te sucederá, no puedes elegir cómo serás catalogado y tratado por el mismo sin o con muy poco derecho a réplica.
N° 5 morir y matar son dos acciones distintas, aunque se parezcan.

Tener familia aparece como una razón que puede obligarlo a uno a seguir viviendo, aunque nunca pueda obligarlo a querer hacerlo. Entonces, también podemos empezar a catalogar a los solteros, a las parejas sin hijos y a las mujeres que no quieren o que no pueden ser madres, de amenazas a la sociedad, de personas en quienes no se puede confiar porque sus elecciones de vida no son idénticas a las del resto.

Me pregunto qué es no ser autodestructivo cuando se es humano, cuando se contamina y manipula el mismo planeta en que se vive hasta el peligro de extinción. Ah, está bien destruir, pero está mal destruirse. Minar explotando la tierra hasta su contaminación total está bien, suicidarse está mal. Está mal drogarse con drogas ilegales pero está bien hacerlo con drogas legales. Pareciera entonces que hay formas avaladas social o económicamente de destrucción y otras condenadas. 

Vivimos en un mundo que sigue catalogando las problemáticas del otro como si no fueran un reflejo de las problemáticas sociales en un sentido más amplio. Un mundo en oposición sobrevivientes-nosobrevivientes cuya único modo de relación es el silencio aprendido, impuesto y autoimpuesto. En este caso en particular, sobrevivientes a la depresión, aunque hay distintos tipos y razones de supervivencia. 

Sí, si creo que una persona depresiva (incluso a veces simplemente una pesimista, que es una suerte de depresión de las ideas y no físico-química) puede representar una amenaza para su propia vida antes que para las de los demás. 

 Creo que no hay persona que conozca más el valor de la vida ajena, que aquella que conoce a fondo el costo de la propia. Una persona depresiva, por ejemplo, puede llegar a plantearse  constantemente cuánto le cuesta y si le vale la pena seguir vivo, su vida, no la de los demás. Si así no lo fuera, este tipo de episodio ya no nos produciría ningún tipo de sorpresa de acuerdo a las estadísticas disponibles en cuanto a porcentajes de la población que padecen, son tratadas o han sido tratadas por depresión
  
Vivir en sociedad es poner continuamente la vida en manos de desconocidos: los gobernantes, los médicos, los maestros, los policías, los colectiveros, los vecinos o los mismos padres que te parieron.

Hoy por hoy, confiar, no se puede confiar en nadie. Y he aquí el verdadero problema que merece ser discutido y solucionado. No si hay que confinar a las personas depresivas o aislarlas socialmente, si son útiles o inútiles a fines sociales (ellos y las personas que las tratan psicológica y psiquiátricamente con tal o cual método o droga):  si la confianza es el pegamento social, hoy no somos más que individuos intentando defenderse de otros individuos, en un diario convivir sin lubricante que nos está destrozando en cada roce.  

Quizá hasta que no nos enfrentamos a situaciones límite que nos obligan a mirarnos en el espejo de uno mismo que es la sociedad no nos damos cuenta de lo que ocurre: de que cualquiera puede hoy manejarse de forma socialmente irresponsable, sea depresivo o no, en una suerte de Relatos Salvajes interminables.
Cualquiera puede sacar un arma en la calle y disparar sin más razones; una persona que te trajo al mundo puede abandonarte física, mental, psicológica o económicamente sin mayores remordimientos ni consecuencias o hacerte pasar una infancia de calvario al estilo La Divina Comedia para que te conviertas en un adulto creativo, si es que sobrevives; de que cualquier médico puede no tratar tu problemática o tratarla de forma desconsiderada si no la puedes pagar o si no la cubre tu obra social o si le da la gana o si no está de acuerdo con tu forma de vida; el paramédico que te sube a la ambulancia o el asistente de salud del hogar de ancianos que debería cuidarte, te viole, robe o lastime porque no puedes defenderte; que te aten de noche cuando estás internado o te droguen para que no molestes en terapia intensiva; que te torturen las enfermeras porque estás teniendo un aborto espontáneo, insultándote y no dándote calmantes para acompañar el proceso; que el educador haya perdido toda esperanza de poder impartir educación y simplemente se transforme en niñera de treinta y tantos alumnos por curso sustiyendo a familias casi ausentes a sueldo; de que cualquier taxista que contratas por un trayecto al trabajo pueda accidentarse, sin querer o queriendo para cobrar un seguro; de que el mismo taxista te cuente que si atropella a alguien, le apunta a la cabeza, porque tiene menos problemas legales si la persona muere que si sale viva del accidente; de que alguien que inicialmente sólo te iba a robar, te termine violando o matando a ti o a tus seres queridos; de que una denuncia de violencia familiar o abuso sexual en el destacamento policial, termine en más violencia o más abuso y un mandarte de vuelta al hogar en donde todo comenzará otra vez; se tortura y agrede a las personas y animales que viven en situación de calle sin más razones que divertirse, etc, etc
No vamos a parar hasta que nos impongan La Purga, para que todas estas tensiones que nos atraviesan los 365 días del año, se resuelvan en un solo día, una vez por año. Sí, claro.

Esta sociedad que nos obliga a existir incluso en contra de nuestra voluntad no se hace responsable de nada, pero nos responsabiliza por todo a título personal. En todo momento se habló de la depresión del copiloto, pero muy poco de las condiciones laborales en que se desempeñan este tipo de tareas.
Esta sociedad es autodestructiva. Nosotros como miembros somos (auto)destructivos y estamos en proceso de (auto)destrucción.

Hay muchas más muertes silenciosas de personas que confiaron en otros, en la sociedad, que no tienen la ocasión de llegar a las portadas de los medios. Cuya confianza fue también recompensada con muerte por distintas razones: no solamente depresión, descuido, falta de interés, interés económico, fanatismo religioso, machismo irrevocable, negligencia o dolo, etc, etc, etc. De las que no se sabe, ni nunca se sabrá. Que callamos, consciente o inconscientemente, porque nos enseñaron que hay que callarlas. 

 Y la próxima puede ser la tuya o la mía, o la de nuestros seres queridos, si es que todavía nos queda alguien querido realmente; afirmación que, muy en el fondo, tenemos aceptada.
 ¿Por qué le importará todo esto a @pelvica?, se andarán #preguntando algun@s: porque la sexualidad fue y es la herramienta a través de la cual se reguló y se regula esa dicotomía vida-muerte, sobre la que aún no tenemos voto, aunque tengamos voz.

domingo

Interblogueando(2)



Un solo tema, dos puntos de vista:

CELOS
  
Mi punto de vista en su blog: diariodeunpatan.blogspot
 

El punto de vista de @Miguelrovel , aquí:                                                

 We can't go on together with suspicious minds – Elvis Presley



No tengo idea de cómo iniciar este texto. He pedido ayuda porque sé muy poco del tema. No es arrogancia, pero hablar de celos es como confesar una travesura que todavía no hago. Y si hablamos de travesuras puede que conozca ciertas cosas. Pero no les atañe eso, la idea de aquí es encontrar por dónde comenzar o cantinflear en lo que busco frases tipo DeepakChopra para llamar su atención en lo que concreto mi postura respecto a los celos.



Lo primero que hice fue consultar google: celos; enter. Wikipedia de inmediato: Los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio. Comúnmente se ...es.wikipedia.org/wiki/Celos. Al abrir el link, debajo del título, dice: No debe confundirse con Celo. Ahí mi pedo, siempre se me hizo raro andar oliendo colas en lugar de sentirme ofendido por actos tan banales como miradas revoltosas. Dentro de mi encuesta previa a este texto, realizada tanto a mujeres como a hombres, comentaban de celos buenos o malos. Si con el hecho de lidiar con los celos era demasiado desgastante para mí, ahora tengo que aprender dos tipos de celos. No me jodan. Entiendo que la naturaleza nos impulsa a marcar territorio, pero llegar a clasificarlos ya se me hace preocupante.



Supongo haber comprendido: los celos buenos son aquellos que confirman que le sigues gustando o te hacen sentir que le importas;los celos malos son los que te incitan a realizar actos fuera de sí. ¡No mamen! En ese caso prefiero jugar ruleta rusa o picarle el culo a un toro. No digo que esté mal celarse, cada quien sus juegos sicológicos, al contrario, si para ciertas personas les ayuda a “mantener” una relación, adelante. Nada más no anden chillando cuando el bato no les deja ponerse cierta ropa o se emputa porque las voltearon a ver; o cuando la morra ande tomando su celular para revisar si tienes mensajes delatores. Sobrellevar una relación equilibrada cuesta un güevo y la mitad del otro, ¿para qué echarle más leña al fuego?



Los celos como el amor son lenguajes universales. Tanto que en Shangqiu, China, una morra le cortó dos veces el pito a mi compa Fan Lung, su marido coscolino. Al bato lo agarraron con los mensajes en el celular. (Morras, como consejo, nunca anden revisando los celulares de sus noviosespososconcubinospadrotes, es de mala educación entrometerse en las cosas de los demás; o para ser justos, préstenle el suyo y vean los dos celulares al mismo tiempo. ¡Ay, nanita! Esta tecnología que se ha vuelto precursora de rompimientos amorosos). Los celos. Malditos celos. No dudo que a varias mujeres les haya pasado esa idea por la cabeza, pero realizar tal acto de salvajismo se requiere de muchos güevos, u ovarios en este caso. No conforme con haberle cortado una vez el pito, esta morra se lanzó al hospital para volver a mutilar el miembro viril de mi compa Fan Lung. El engaño nunca se justifica. Cortar dos veces el pito de tu marido…



Estos temas tan escabrosos me ponen los pelos de punta. Ya no sabe uno sí volver a las  señales de humo o de plano hacerse célibe para evitarse ese tipo de locuras. Las relaciones entre humanos son tan complejas como para añadirle problemas de a gratis. Y los celos son problemas de a gratis, sean buenos o malos. Uno lleva al otro hasta desgastarse. La bronca es que no sólo perjudica en lo emocional sino también en el día a día. Algunos dirán que estoy mal y que son parte de una relación; otros, se reirán; algunos otros, leerán el texto con indiferencia.                                                                                                                                                                Ce.los dejo (ir) de tarea.



martes

Todo es un problema

Desde que te levantas hasta que te acuestas.

Ser joven como ser viejo.

Comprar en efectivo o con tarjeta de crédito.

Casarse, juntarse o separarse.

Drogarse o no drogarse.

Tuitear o facebukiar.

Quedarse en casa o salir.

Coger o no coger.

Encender la mente o encender la TV.

Ser malcogida o ser puta.

Ser hetero o ser puto.

Vestirse bien o desnudarse bien.

Vivir es un problema, morir es un problema.

Si todo es un problema, no somos soluciones ni variables de error.

Somos conflictos esperando resolverse o estallar.

Yo soy un problema.

Tú eres un problema.

Ocúpate del problema que eres, y yo me ocuparé del problema que soy.

Y no tenemos solución.

Si la única solución aparente es la muerte, entonces la única solución artificial es la anticoncepción.

domingo

Interblogueando



Un solo tema, dos puntos de vista:

CELOS
  
Mi punto de vista en su blog: diariodeunpatan.blogspot
 
El punto de vista de @Miguelrovel , aquí:                                                
Alguna vez me preguntaste si tenía celos


 Fíjate, amor mío
que sí tengo celos
: del aire que respiras
del silencio compartido
de los misterios  con los que juegas
de adivinanzas secretas de la vida
de tu almohada
de lo que callas
de la intensidad con la que vivas
de tus enojos
de tu nombre
de un sinfín de cosas tuyas

tengo celos
imperdonables
sucios
impíos

siento que voy a reventar de rabia
por estos celos que me devoran
que no me dejan
que escupen tu amor
que me miran y se burlan

siento celos
pero más que eso
siento que te amo sin remedio. 

martes

¿Sabes a qué huelo?

Sé que huelo a desesperación, a muerte líquida y a promesa de sexo.

Sé que te gusta más tocarme que verme, pero que te gusta más verme que olerme.

Sé que no tengo derecho a ser yo misma si no es en breves interludios de intimidad censurada.

Sé que te gusta más imaginarme que dejarme ser real.

Sé que creen que envidio al pene, o intento imitarlo, casi en una relación sol y luna sin posibilidad de eclipse.

Sé que soy un cíclope ciego, intentando espiar el mundo desde la ventana cerrada de una cárcel de tela.

Sé que me comparan con el vacío por asumir que lo normal es existir parado.

Sé que tildarán a mi dueña de ordinaria, de sucia y de puta si no se asegura de reprimir todo rastro fragante de mi existencia.

Sé que las narices cerradas en los demás son una extensión de las piernas cerradas en mi dueña.

Pero de vez en cuando me liberan de mis cadenas de higiene y fluyo, chorreo, desbordo, apesto...

mi alegría es tal que no puedo evitar reír y llorar, generando efectos impensados en mis dueñas.

Huelo a tus fantasías prohibidas, huelo a tabúes inconscientes y destilo el terror de la esencia animal que negamos tener y el pavor de nuestro inminente final.

¿Sabes a qué huelo? Sí, lo sabes.

Huelo a ti antes de que el mundo te impriera su olor, huelo a la sombra de la oscuridad anterior a la vida. 

¿Sabes a qué huelo? No, no lo sabes.

Yo sé a qué huelo, pero en mi sinceridad olfativa, me permito ser.

¿Te permites tu ser sincer@ con tu olfato y dejarle oler en libertad?

sábado

Entre el placer y el deber



Publicado en ConLaOrejaRoja.Com

Si no existiera la posibilidad del aburrimiento sexual, es posible que nada nos motivara a buscar el placer. Una vida sexual plena tiene, también, sus virtudes y defectos. Entre los defectos hay que considerar que, como es vida privada, muchas veces entra en conflicto con la vida social. ¿Y qué momento es más social (o más conflictivo para la privacidad) que las fiestas de fin de año? 

 

Much@s las disfrutan (ya se trate de navidad, año nuevo, ambas u otras) y estuvo de moda por décadas pasarla bien, repetir villancicos, armar el árbol de navidad, preparar rituales de fin de año, comer hasta reventar esa suerte de crisol de razas culinario que surge de la importación y adaptación de festividades no criollas. Pero siempre hubo algun@s que las padecían, y para aumentar su padecimiento, hoy la moda dicta que hay que aborrecerlas, generando así tensión tanto con la mitad más uno que las disfruta como con la nueva mitad menos uno que viene a adosarse la propia resistencia a las celebraciones por imposición. 



Y esa resistencia viene, aunque sea en parte, del derecho a elegir cuánto y cómo pasamos el tiempo fuera de la cama en la búsqueda de un término medio entre la vida sexual y la vida social. Podemos decidir no participar para nada y quedarnos en la cama ocupándonos de nuestro propio disfrute (¡Oh, sí!) o posponer nuestros asuntos de cama hasta el año próximo, año tras año tras año, con ese malcogimiento elegido que viene de aguantar las ganas hasta su desaparición, que quizá logre finalmente hacernos pertenecer al resto del mundo una vez al año. Incluso hasta podríamos encontrar algún término medio entre placer y deber, si estuviéramos dispuest@s a buscarlo.



¿A quién no le gusta recibir regalos? me preguntan. Y es cierto que recibir regalos nos remite a los aspectos más positivos de la infancia. Ese mimo al@ niñ@ interior, esa espera con la sensación agridulce de la anticipación que genera un roce emocional casi sexual, parece una recompensa justa para una regresión mental hacia un estado apenas post-fetal. Pero quizá el tipo de regalos que me gusta dar y recibir no sean los recomendables para ser regalados de acuerdo a la temática misma de la fecha: bajo ninguna circunstancia, podemos regalar(nos) en público juguetes sexuales, condones, lubricantes, ropa interior erótica o accesorios BDSM para complacer al adulto exterior. Esto incluye la prohibición también de realizar comentarios sobre sus funcionalidades y expectativas de uso.



En situaciones de cama, la ropa no es más que un obstáculo para el placer, mientras que en situaciones sociales, el placer es un obstáculo para la convivencia (al igual que la desnudez). Te vistes lo mejor que puedes aunque lo que realmente te gustaría es andar desnud@ o disfrazarte de muñec@ de nieve erótico. Y aunque lo hicieras, nunca podrás compartirlo más que con un grupo reducido de personas. Al menos, tienes una excusa para comprar ropa interior nueva, porque la tradición obliga a recibir esta esperada ocasión con algo nuevo, algo viejo, algo azul...ah, eso era para otra cosa; bueno, al menos con algo nuevo. Estimo que quien no puede tener a alguien nuevo en su cama cada vez que lo desea, tendrá que conformarse con renovar, como mínimo, los calzones.



Lo bueno es que el sexo, si logras tenerlo, quema calorías. Si bien comerás de más, como también follarás de más, lograrás equilibrar la balanza. Pero comer demasiado es un tipo de placer que va en la dirección opuesta del placer sexual. Si comes todo lo que quieres, probablemente tu cuerpo esté tan pesado que no puedas tener todo el sexo que quieres. Quizá atiborrarse de comida sea lo más cercano al placer sexual que puede experimentar una sociedad que no coge.



Como lo sexual no tiene lugar en este momento en que los valores seleccionados para resaltar socialmente son la solidaridad, la paz y la necesidad que tienen hombres, mujeres y otros de vivir en manada como “animales sociales” que son, puedes aprovechar las horas que dedicarás forzosamente a cocinar o preparar comida para tener sexo en la cocina, pero recuerda que todo lo que toques después de tener sexo en la cocina no podrá ser compartido en la cena social.



Usar la bebida como escudo es aún más peligroso que escudarse entre un par de piernas entreabiertas sin mirar a quien pertenecen. Si bien en estas fechas puedes beber de más sin ser catalogad@ de borrach@, nunca beberás lo suficiente para no darte cuenta de que sigues siendo tachad@ de solteron@, libertin@, rar@ sexual. Como todos los años, te pondrás propósitos de fin de año. Por ejemplo, ser más selectiv@ en la cama. Pero sólo servirán para presionarte, inspirarte culpa al romperlos y redoblar el placer sexual mientras los rompes al mezclarse con culpa.



Y aún en este juego de analizar lo que tiene a favor o en contra de la cama esto de la celebración social global y obligatoria, no nos olvidemos que podemos elegir y de que no hay (como nos quisieron hacer creer) una superioridad de algunas elecciones sobre otras. La decisión de participar en celebraciones sociales o la decisión de no hacerlo porque tu forma de celebrar es la cama y no tiene fechas, costumbres repetitivas ni necesidad de otro regalo que el placer, es tuya. 



¿Será que este año avanzamos un poquito en la resolución de esta tensión entre vida sexual y vida social? Y tú, ¿eres de l@s que atraviesa las fiestas de fin de año en la cama o deseando estar en ella?