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viernes

Mi pene querido

Lee lo que pasa cuando reemplazas Buenos Aires por pene en la letra del famoso tango. Y otras palabras más por culo o teta. Podría parecer grosero, pero también podría percibirse hermoso.



Mi pene querido
cuando yo te vuelva a ver,
no habrá otros penes ni olvido.



La cama de la casa en que nací
fue testigo de mis pajas por amor.

En su inquieta privacidad nadie vio
a esta pebeta llenándose los vacíos.


Hoy que la suerte quiere que te vuelva a sentir,

pene pequeño de mi mayor placer...
Oigo la queja de una próstata sin exprimir,
dentro del pantalón pide rienda suelta el calzón.


Mi pene, flor de cogida prometida y cumplida, 

penetrada podría morir contenta.
Cuando está adentro no hay desengaño
vuelan los años, se multiplica el orgasmo.


Entre dedos húmedos los recuerdos pasan
como una estela dulce de flujo,
Quiero que sepas que al imaginarte
se van las penas, se moja el calzón.


Mientras tanto

las piernas cerradas de mis calles de arrabal,

donde todos cogen pero nadie disfruta

siempre tendrán donde abrirse o caminar. 



Quiero de nuevo yo volver a succionar, 

masturbar, lamer, encerrar, apretar, 

enterrar, cabalgar, viciar y vaciar
aquel pene que acaricia al endurecerse.


En la noche más solitaria, en la distancia más desesperante, 

llora la vagina su duelo de pasión,

una fantasía hecha frú frú de encaje y saliva, 

que se hace realidad al coincidir en el pensar y el masturbar;

la mano castiga la soledad abajo arriba, pero no adentro,

borrando con el pulgar una lágrima blanca 
de aquel pene a medio follar.

Mi pene querido,

cuando yo te vuelva a tener,
no habrá otros penes ni olvido.