Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

domingo

Misha

Misha es uno de los tantos apodos del personaje de Guerra de Tronos, la reina Daenerys Targaryen, también llamada Daenerys de la Tormenta, La que no Arde, Rompedora de Cadenas y, de manera más informal, Dany. Se refiere a su lucha por la liberación de pueblos esclavos, que después la reconocen en sus lenguas nativas, como Madre, al brindarles además de alimentos y seguridad, la libertad.


Ella además, parió un hijo muerto, perdió toda posibilidad de volver a concebir y se metió adentro de la pira de su marido muerto con tres huevos de dragón, de los que nacieron sus tres dragones y su apodo Madre de Dragones. 

¿Y tú, madre biológica, que has hecho para que te festejen un día además de dejar de invertir en anticonceptivos?  ¿Qué tan importante además de realizar tu función de animal social al hacer aquello que supuestamente la biología no te dejó más opción que hacer?

Poner la maternidad en el lugar del éxito social dentro del rol de género preasignado es una idea que forma parte de una ideología. Y como ocurre con todo concepto, engloba subconceptos. Como por ejemplo, la idea de que tener hijos es algo que se felicita y no tenerlos es algo que se castiga. O de que es mejor mujer la que pare y peor, la que no. O de que ser heterosexual es la forma adecuada de vivir la sexualidad, y toda otra orientación sexual es alternativa.

Hubo una época en que se intentó imponer el día de la familia por el día de la madre, pensando en quienes no tienen o tuvieron una. Más o menos como el movimiento de convertir el día de la raza en el día de la diversidad. Quizá la respuesta sería eliminar los días pelotudos y festejar cada día el estar vivo, cada quien desde sus propios valores, desde lo que considera logros y no desde una supuesta experiencia común que no existió ni existe. O empezar a unificar: día del género por día del hombre trabajador y la mujer trabajadora, día de la maternidad/paternidad elegida independientemente de quien la ejerza en vez día de la madre o del padre. 

El día de la mujer trabajadora, recordamos a la mujer desde su explotación laboral. El día de la madre, recordamos a la mujer desde su explotación reproductica. Si consideramos que los únicos días dedicados a la celebración de la mujer como género tienen que ver con su explotación, seguir celebrándolos y obligar a los hijos a continuar la costumbre es privar de libertades en vez de darlas.

Parir es un hecho, criar es un proceso. Ambos dolorosos de distintas maneras, y ambos elecciones de vida; pero tengo la impresión de que el festejo de hoy tiene más que ver con el hecho que con el proceso, con el traer hijos al mundo y ya, más que con el hacerse cargo diligentemente de ellos.

Y parir es una acción que hoy podría considerarse un oficio pago, gracias a los planes sociales y distintos subsidios, ha perdido hasta su carácter de vocación o elección de vida para convertirse en un empleo más. Es fácil quejarse de la prostitución, pero cuando se pone precio a la maternidad, no consideramos que puede formar parte del oficio más viejo del mundo, aunque otra persona te pague con sus impuestos el resultado del acto sexual en vez de por el tiempo que duró.

No crean que estoy en contra de la maternidad, de las madres ni de los hijos, pero sí de la imposición sobre la forma de vivirla, de ser mujer, de ser madre, de ser hijos. Para mí, es una elección más, como cualquier otra. Pero es rara la persona que celebra o la sociedad que permite celebrar elecciones de vida que no sean masivas.

El mantenimiento de la celebración de este tipo de fechas, además de la batalla ganada de los comerciantes y la publicidad, me parecen una muestra más de que todavía existen valores imperantes que se cagan en los que les resultan alternativos o diversos, que según parece nunca llegarán a ser tan populares como para ganarse su lugar en la sociedad.


Y hay que ser testigo obligatorio cuando se desean unas a otras día de las madres, se mandan mensajitos de whatsapp con frases inspiracionales, se disfrazan de mujer libre un día porque su labor no se lo permite el resto del año, hacen almuerzos y cenas familiares con la familia que apenas soportan, se sienten superiores a otras mujeres que no han parido y mueven la economía con el gasto en regalos así como estética con motivo del festejo. Esto para mí es más violento que cualquier marcha de Orgullo gay con personas de sexualidades varias bailando desnudas.

Las redes sociales, hoy a rebosar de televidentes, no dejan de ser usadas para reproducir mensajes que de forma personal y a la persona a la que están dirigidos, podrían ser un halago, pero compartidos de forma pública son poco más que otro ejercicio de presión social.

Aquí va una selección de algunos que me parecieron alusivos y con posible valor reflexivo en vez de impositivo:
Esto es porque, aunque seguimos pidiendo y luchando la igualdad, hay áreas en las que pareciera que no estamos dispuestas a ejercerla. Por ejemplo, cuando se trata de abrir solas un frasco de mermelada o pagarle a alguien para que lo haga en vez de llamar al hombre más cercano; convertirnos en personas económicamente independientes o ¿por qué no? tratar al hombre padre como un igual a la mujer madre, reconociéndole la misma cantidad de días de licencia y la misma importancia en el rol aunque la criatura en común no haya salido de sus entrañas. La contracara podría ser:
Sí, es necesario resaltarlo. Pero también hay padres que se quedan cuando las madres no. Ojo. Pareciera que la única vez que se habla de padre y madre juntos es desde la falta del hombre como género, porque la deuda biológica del parto y la moral del dolor psico-físico parecieran no saldarse nunca (probablemente nunca lo hará hasta que se gane el ejercicio del derecho a decidir).
Me incluyo, pero estoy obligada a hacer el esfuerzo de repetir como loro "Felíz día", aunque más no sea por respeto, mientras que nadie más pareciera obligado a no saludarme si no festejo días religiosos, comerciales o sociales o a no preguntarme si soy madre o a no saludarme como si fuera a serlo obligatoriamente porque entienden que ser mujer es igual a ser madre. 
El mejor regalo tendría que ser el de poder elegir parir (o no) y criar a los hijos con dignidad y con las necesidades básicas y las no tan básicas satisfechas. Festejar el día y después tener que luchar la maternidad en la misma sociedad que supuestamente la festeja, me parece una doble moral o un doble mensaje imposible de seguir sosteniendo.
Dejar de festejarlo solamente por temas económicos o adosar sentimientos, sensaciones y roles/funciones sociales tan fuertes a lo comercial, genera la idea de que si falta el regalo no hay día y de que no hay maternidad si falta saludo o regalo. O la idea de que si no le gusta el regalo, no le gustas tú como hij@. O que no le gustes tú como hij@ pero evitar comunicarlo o mantener un diálogo al respecto porque la posibilidad de despreciarle el regalo te habilita el mensaje.
Esos breves momentos incómodos en que hombres conocidos o desconocidos te tratan como "ah, no eres madre, ven que te hago un hijo". O en que usan el saludo de "felíz día de la mami, ¿no?" como crítica a tu vida sexual liberal. 
La reflexión que encuentro más acertada. Somos lo que somos muchas veces a pesar de quien nos parió, en vez de gracias a ella. O quizá quien te parió y crió hizo un buen trabajo, que tardaste parte de tu vida en deshacer. El tira y afloje entre la responsabilidad de los progenitores y la responsabilidad propia excede los límites de la infancia y adolescencia y se sigue poniendo en juego durante la adultez y hasta la adultez mayor. Sos un boludo, soy una boluda, ¿culpa de quién? Nos seguimos tirando la pelota.

Y finalmente, para seguir engranando, la idea de que la relación entre padres o madres e hijos siempre fue y será en desigualdad de derechos y condiciones, como lo es aquella entre estados y ciudadanos para que el mundo pueda seguir funcionando como hasta ahora. Porque "nos tienen de hijos".
Que sea un buen día, también, si se puede para:

Quienes sufren o han sufrido violencia intrafamiliar justamente a cargo de la figura que hoy se glorifica.

Las parejas gay que hoy no ven reconocido su derecho a adoptar y formar una familia con hijos igual que las heterosexuales.

Las mujeres que han elegido abortar o que han sido obligadas a abortar, que seguramente tendrán hoy un pensamiento para la vida que eligieron que no sea o la que no pudo ser.

Las mujeres que no han elegido parir o que han sido obligadas a parir, que seguramente hoy fruncirán la nariz como a quien no le gusta su regalo, intentando sonreír mientras piensan que les gustaría devolverlo.

Las parejas que toda la vida seguirán siendo reconocidas como pareja y no como familia sin hijos, cuando deciden que serán solamente dos.

Las familias con hijos adoptados que sufren constantemente pequeñas muestras de rechazo social, porque para la tradición y la costumbre, siempre serán familias de segunda. 

A la madre soltera, que parece que no encaja del todo en el estereotipo de madre.  O la que se insemina sola, sin una pareja.

Las personas que han perdido a su madre, las que nunca la conocieron, las que odian u odiaron a muerte y aún así tienen que recordarla, las que ven su vida diariamente afectada por la negación del pleno derecho a decidir, las que estuvieron o están presas por aborto, abandono o asesinato de sus hijos no deseados, aún cuando nunca pudieron decidir no tenerlos; las que están debajo de la línea de pobreza porque la cantidad de hijos que tuvieron (elegidos o no) no les permitirá nunca una vida por encima de esa línea, a la mujer que parió hijos muertos o que perdió hijos vivos, y hasta a la que presta su útero para parir el hijo de otras personas que nunca criará ella misma. Y a las mujeres trans, que consiguieron el derecho a la identidad, pero todavía no a cirugías que les permitan vivenciar la experiencia biológica completa del envase femenino, si lo desean.

Y para las mujeres que hemos elegido no tener hijos, así como para aquellas que lo desean pero no han podido tenerlos, sin que a nadie le importen nuestras razones, decisiones o experiencias porque no hacen al sentido común, las decisiones esperables masivamente o la experiencia común, nos tocará aguantar, como cada año, el no te deseo feliz día... todavía.

Ni ahora, ni nunca.

Porque yo también tengo un par de deseos guardados del día de las madres, aunque los míos no tengan la suerte de estar avalados por la sociedad toda y sé que generan en su expresión tanto rechazo como me lo genera a mí el hecho de que a Uds. que parieron o elegieron parir solamente les importe glorificar su útero y su vagina.


¿Misha? A menos que Ud. haya traído al mundo tres dragones, tanto Ud. como su día han perdido mi atención, ya que nunca tuvieron mi reconocimiento.
Sobre todo porque pone en evidencia que no desea para sus hijos y para los hijos de otros, la libertad (por ejemplo, la de no tener cada día de la vida programado socialmente y no tener que festejar nada que impongan sino los logros personales que elija, madres, padres e hijos como personas, no como roles y funciones), no espere esto de mí y de aquell@s que piensan como yo. 

 



 Yo a mi madre biológica en su día le doy el regalo del respeto que implica expresarme en el anonimato, porque supongo que haber traído al mundo a alguien con opiniones tan negativas sobre el mismo, podría ser motivo de lapidación, ya saben si no de la física en esta época pero sobre todo región, quizá sí la psicosocial.