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jueves

Búsquedas

Buscar y encontrar, en algún punto, son la misma cosa. Se puede pasar vidas buscando algo sin querer encontrarlo o se puede encontrar en una vida aquello que ya no se desea buscar, sino encontrar.

Me preguntaron hace poco cómo y dónde encontrar sexo sin compromisos sin tener que recurrir a pagar por sexo. 

Cuando hoy pensamos en búsquedas, nos aparece el logotipo de G o o g l e en la mente. No nos quedan ya herramientas mentales para afrontar el camino entre la curiosidad, el percibir las pistas del pensamiento y la historia, el hacer conjeturas, el sortear obstáculos y el llegar a la respuesta deseada. Necesitamos todo servido, hasta el conocimiento sobre nosotros mismos. 

Quiza, sin darnos cuenta, nos convencieron, convencimos o dejamos convencer de que si no tenemos nuestras fotos, direcciones, conocidos, númeres de teléfono y hasta las coordenadas de nuestra ubicación exacta en la nube, no existimos. Y entregar nuestra capacidad de encontrar las cosas por nosotros mismos podría ser el primer paso de este proceso, o también podría ser la consecuencia.

La noticia es que de todas formas moriremos y llegado el momento, seremos igual de (in)trascendentes que una mota de polvo. Ni buena ni mala noticia, pero tendemos a poner en esa categoría a los chimentos, al último culo de moda en primera plana en la portada de nuestro cerebro, o por qué no, recetas para atravesar las efemérides nacionales o internacionales de acuerdo a principios ajenos. Queremos olvidar esto y para eso es necesario hasta perder la curiosidad.

Sin embargo, cada época tuvo su forma predilecta de buscar y de estereotipar la idea de la búsqueda. En la época de los caballeros y las damas, por ejemplo, la aventura era camino y objetivo; el caballero no llegaba a encontrarse con su caballerosidad ni a merecer a su dama antes de haber recorrido el mundo encontrando más que buscando aventuras. En la época de las drogas, la búsqueda interior del ser se convirtió en la única forma de saber en donde estaba uno parado en este mundo, y quizá la puerta de acceso para entender que éste no es el único mundo que existe, aunque quizá sea el único al que la mayoría de los seres tienen acceso.

Imagen de enciclopedia.wikia.com

Como época, como sociedad, hemos perdido la capacidad de encontrar porque hemos cedido la posibilidad de buscar. Queremos todo y lo queremos ya, pero no queremos ni mover un pelo para conseguirlo. Y créanme, para las búsquedas más importantes, no hay páginas amarillas ni delivery que te ayuden a saber por donde empezar ni cómo acabar, muchos menos con quien contar o a quien recurrir.

Cada día me cruzo con personas que buscan el éxito sin saber muy bien en donde está,

que buscan el amor de sus vidas sin saber muy bien de qué van sus vidas y mucho menos el amor,

que buscan la paz sin haber luchado antes ninguna guerra,

que buscan la monogamia cuando quieren bi o poligamia o bi o poligamia cuando quieren monogamia, 

que buscan hijos, objetivos laborales, dinero, y hasta placeres, porque les dijeron que tenían que buscarlos.

Yo digo basta de buscar éxitos y de escapar a los fracasos, vivir es una cuestión de términos medios, porque los extremos, el del nacimiento y el de la muerte, llegan de una vez y para siempre. 

Digo que basta de encontrar amores sin buscarlos y de buscar amores distintos de los que se encuentran. Encontrar primero el amor propio y con él forjarse una personalidad, una vida, una forma de vivirla. El amor se encuentra con el amor por sus propios medios. 

La paz no viene sola, aunque las guerras muchas veces son tan interiores como un hongo vaginal. Y en el exterior, hay un gran porcentaje de batallas que no vale la pena pelear en el campo de batalla social... que es casi como querer pajearse uno mismo a través del cuerpo de otro.

Digo que la fidelidad no es una sola, ni las formas de relacionarse que pueden resultar placenteras y socialmente viables para diferentes personas. Basta de sociedades compuestas, encabezadas, sostenidas y obstruídas por "la familia" en donde los únicos sujetos de derechos son los que aceptan esa forma de vida sectaria y las formas de consumo que vienen con ella. 

Digo que antes de hacer de cuenta que buscas las mismas cosas que tantos buscaron antes que tú porque también les dijeron que había que buscaras te preguntes qué esperas encontrar, qué te haría feliz saber que existe al final o al costado del camino, qué curiosidades tienes y qué placeres te resultan irrenunciables. Y cuáles son tus formas, habilidades y competencias de búsqueda.

No supe cómo responder hace poco que el sexo sin compromisos y sin tener que pagar se encuentra, no se busca. Y a lo sumo, se acepta o se rechaza, de acuerdo a parámetros propios. Es una cuestión de actitud, de haberse encontrado con uno mismo, y de no poder parar de encontrarse con los demás, aunque no quiera.

Dejemos de buscar. Empecemos a encontrar(nos). 

 Y un buen lugar para empezar este tipo de búsquedas, es entre las piernas. Encontrando primero lo que tenemos entre ellas.