Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

miércoles

AMANTES (8)

Éramos de esas amigas de la primaria y la secundaria que se siguen viendo el tiempo suficiente después de terminar el trayecto escolar para convertirse en adultos jóvenes que compiten por ver quién acumula los primeros logros, los primeros sueldos y los primeros orgasmos.

Yo tuve mi primera vez durante el viaje de egresados, con mi novio desde primer año. Su nombre, Juan, tan corriente como el mío, Ana. Y ambos, tan cortos y comunes como nuestro primer polvo en esa habitación de hotel, como la excusa que dimos de que no había pasado nada, como los golpes, chistes y risas al otro lado de la puerta por parte del resto de los egresados que no la pusieron.

Ella supuestamente seguía virgen, pero yo sabía que se masturbaba como loca y siempre ostentaba un fuerte sentido del humor sexual, que a veces hasta llegaba a incomodar o parecer ordinario. Quizá como chiste pesado, alguna vez rozó mis labios al saludar, me masajeó de más al ponerme bronceador o dejó que su mirada se fijara un instante más de lo socialmente aceptable en mi tanga durante una pijamada.

Mi cuerpo nunca fue perfecto: una cintura de avispa con una de esas caderas y culo que suelen llamar de araña pollito, pero que yo convertía en trasero "rif" encasquetándolo en jeans muy ajustados. Mi cara nunca fue perfecta: una nariz de las que suelen llamar de chancho quitaba todo protagonismo a mis ojos simpáticos y a mi gran boca carnosa. Mi piel nunca fue perfecta: de tez casi morena, áspera, llena de diminutos granitos que siempre tuve y que hicieron que acariciarme fuera como lijarse las manos. Mi personalidad nunca fue perfecta: más bien callada, aunque con tendencia a usar ese aire de timidez para manipular; decía gomitar en vez de vomitar y usaba el flirteo infinito para mantener el interés de otros y la estima propia, llegando rara vez al sexo.

Jamás me interesó nada con ella, ni con ninguna otra mujer. Me gustan tanto los hombres que en mis exploraciones hasta me excedí y terminaron teniendo que darme puntos de sutura para volver a cerrar lo que el increíblemente grande pene de un compañero de trabajo había abierto de más. O usando criogenia para tratar un HPB que un ex desconsiderado se molestó en dejarme como regalo de despedida, para que no me quedaran dudas de que me había sido infiel. Sin hablar de las alarmas (falsas y no tan falsas) de embarazo con posible prueba de paternidad escandalosa e inverosímil. Tanto me gustan los hombres que ninguna de estas experiencias me resultó un obstáculo para seguir obteniendo placer de ellos.

Su cuerpo nunca fue perfecto: una de esas figuras proporcionadas que estén gordas o flacas parecen mantener siempre las curvas y el balance entre tetas, panza y culo. Su cara nunca fue perfecta: una nariz demasido ganchuda que no lograba desviar la atención de unos ojos demasiado inteligentes e invisibilizaban por completo una boca pequeña, fina, casi sin labios. Su piel nunca fue perfecta: de ese blanco teta que el sol siempre quema pero nunca tuesta, delicada, fina, casi transparente, dejando ver en ocasiones arterias y cicatrices, llena de lunares, verrugas y pecas. Su personalidad nunca fue perfecta: obsesiva de la ortografía, tan abstraída que resultaba fácil de manipular; siempre manejó varios idiomas, incluidos jerigonza y sarcasmo; incapaz de flirtear si no estaba completamente segura de querer sexo.

Jamás me interesó nada con ella, ni con ninguna otra mujer. Un par de veces la sorprendí mirándome mientras dormía, una vez masturbándose mientras me veía dormir y alguna que otra vez se me insinuó cuando estábamos muy borrachas. Nunca le dije que no, pero siempre le dije que nunca podría decirle que sí. 

Vivimos todavía alguna que otra aventura juntas (siempre hombres de por medio) antes de despedirnos para siempre, sin estar muy seguras de quién había ganado o quién había dejado de competir, pasados ya esos primeros logros, sueldos y orgasmos.
Quizá hoy que conozco el término "stouker" la hubiera denunciado, quizá aún conociéndolo nunca lo hubiera hecho. Su deseo hacia mí fue y es la única curiosidad lésbica que tuve y tendré. Y las curiosidades no matan gatos, aunque parece que sí amistades.