Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

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CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

martes

Paternidad/Maternidad responsable

Muchas personas piensan que ser buen padre o madre es un asunto económico, de poder darle a las criaturas lo mejor de lo mejor, a nivel vestimenta, alimentos, techo, educación y entretenimiento. 

Otros piensan que ser buen padre o madre es un asunto psicológico y sociocultural, de poder darle al recién llegad@ el más sano entramado simbólico posible desde el cual insertarse primero en un proyecto de vida de a dos para después poder proyectar los propios e integrarse a la sociedad.

Todavía existe quien considera que ser buen padre o madre es una cuestión meramente biológica, de combinar los mejores genes y cuidar extremadamente la salud física, para que los retoños logren el éxito darwiniano de la supervivencia del más fuerte o apto.

Y un@s pocos, con un autoconocimiento impecable, unas prioridades inquebrantables y en un acto de supremo sacrifico, no de egoísmo como tiende a creerse, se niegan a sí mism@s la experiencia de traer nuevas vidas al mundo, criarlas y verlas crecer, sabiendo o suponiendo que serían tan malos padres y madres que lo más lógico es ahorrarle a la juventud y al planeta todo, esa realidad.
 Hay tantas razones para no tener hijos como las hay para tenerlas; bueno, quizá hay aún más. Puede deberse a algunos de estos motivos o muchos otros, que deben explicarse porque nadie te pregunta por qué querés tener hijos, sino por qué decidiste no tenerlos
  •  malas experiencias infantiles en la primera organización familiar,
  •  el deseo de evitar repetir malos modelos de rol, 
  •  colaborar con el medio ambiente como quien recicla, evitando la superpoblación, 
  • malos genes, enfermedades congénitas graves, problemas de salud que no se desean transferir, 
  • falta del compañero ideal con quien compartir la responsabilidad y el disfrute,
  • falta de recursos suficientes para satisfacerle a otro ser humano las necesidades más mínimas,
  • tendencia a adicciones, compulsiones, mal manejo de la ira, fobias y problemas psicológicos que no se desean transferir ni compartir con otros, 
  • planificación exhaustiva del nivel de vida y noción exacta de los recursos necesarios para sostenerlo,
  • convicción de que una pareja ya es una familia y sensación de satisfacción total de a dos, 
  • estilo de vida swinger, BDSM intenso o actividades sexuales no compatibles con el cuidado de infantes, 
  • no querer pasar por la experiencia del embarazo por razones de identidad de género.  
Si uno se pone a pensar, en vez de a follar sin antes pensarlo, te voy a hacer un hijo no es ningún piropo, sino la presunción de que estarás disponible para el sexo porque eres del sexo opuesto y de que tu función social es la de parir y criar, sea esa tu elección de vida personal o no. Ser la madre o el padre de los hijos puede ser el mayor cumplido que puede hacérsele a alguien de quien estamos enamorados si ambos desean ser padres o madres, pero en caso de que una o ambas partes no lo deseen, se trata de la peor condena, la más terrible de las presiones sociales o el más sarcástico chiste.
Si bien biológicamente podemos tener las herramientas necesarias para concebir, concepción, parto y paternidad/maternidad, son tres cosas bastante diferentes. Se puede criar a otra persona como si fuera tu hijo natural aunque lo sea; se puede expulsar seres vivos de tu cuerpo como si de mocos o vómito se tratara, sin responsabilizarse en absoluto por lo expulsado una vez que el ser se separó del cuerpo; se puede concebir y decidir interrumpir el proceso de gestación, derecho a decidir que todavía no está reconocido por la mayoría de los gobiernos. Tengo vagina y tengo sexo con personas que tienen pene, o sea, tengo todo lo necesario para ser madre, si procrear se equipara a la maternidad; también tengo todo lo necesario para tirarme desde un puente, cabeza abajo, y sin embargo, elijo no hacerlo, no porque no pueda, sino porque no lo deseo o no es el momento o el plan adecuado a mi forma de vivir. 
La preocupación de tener hijos impone la necesidad de asegurarse trabajos relativamente estables, de embarcarse en grandes créditos inmobiliarios para tener qué dejar a la descendencia al morir, de generar un colchón de ahorros para asegurar que exista una base económica para el estudio o los proyectos a futuro de estas nuevas personas, y hasta la necesidad de pensar y repensar, al elegir un compañero de vida, si el otro desea también tener hijos, si será buen padre o madre, si en caso de separación podrían continuar ejerciendo maternidad o paternidad de forma responsable, aún rota la relación de la que ese hijo fue producto.
Quizá en un mundo que no te asegura trabajo, techo, seguridad de admisión y permanencia, relaciones para toda la vida y adecuados cuidados para la salud, algun@s entendimos la indirecta y tomamos la decisión más responsable. Preocupaciones que quienes ya saben que no desean tener hijos eligen no compartir (aunque muchos que biológicamente no pueden tenerlos sí desean y logran compartir o no), quizá porque saben que no llegarán a cumplirla adecuadamente, quizá porque sus energías, expectativas y posibilidades de vida involucran otras necesidades incompatibles con la dependencia de por vida que supone ser padre o madre.