Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

sábado

Rata

¿Cuántas veces después de una mala ruptura quisieras dejarle al mundo, no solamente a esa persona, el mensaje de lo que ahora representa para ti? Tirarte en paracaídas sobre el techo de su casa, gritándole lo mal que te lo hizo pasar; ir a su trabajo y debatir con sus compañer@s sobre sus cualidades y defectos que exceden el ámbito laboral; tener una entrevista con su madre y preguntarle muy seri@ por qué carajos le parió; acostarte con tod@s sus amig@s y hacer con ell@s todo lo que no hiciste con él/ella; copiar y pegar en redes sociales conversaciones por WhatsApp en las que queda en evidencia lo mala persona que fue contigo o empapelar la ciudad con alguna foto íntima no demasiado favorecedora. Quizá sea por eso que incluso hasta liberamos videos porno caseros, llevando la venganza a un extremo del que es imposible volver, modificando el foco de atención del/a HDP que te dejó, a vos como HDP despechad@, aceptando exponernos para exponer al/a otr@.


Paquita la del Barrio parece haberlo conseguido con su tema Rata de dos patas. En él propone primero descargar la ira a través de juntar dos palabras que en su combinación pueden significar más que algunas oraciones completas. Intentemos, entonces, inspirarnos en su resentimiento para recordar con cariño aquellos malos polvos que alguna vez acabaron en nuestra cama para ya nunca regresar. Para ell@s, dos palabras:

Concha seca

Pito blando

Glande amargo

Eyaculador precoz

Squirtera veloz

Culo reticente

Rasguñador/a anal

Mordedor/a clitoridiano

Escroto liso

Vulva áspera

 Paridora insaciable

Personalidad incogible

No hace falta ser animalista para sentirse insultado con esa referencia a distintas especies que además nunca llegarán a un nivel de malcogimiento similar al que puede alcanzar el ser humano. Esto se va poniendo cada vez más intenso, pasando de alusiones a los animales más desprestigiados por la humanidad como ratas y culebras hasta el ámbito esotérico o paranormal  con la mención de infiernos y espectros.  
El movimiento a nivel lenguaje es ahora pasar de dos palabras a tres o cuatro, cuando la ira afloja y el desprecio le dicta a la venganza que tiene que dejar de ser monosilábica para intentar comunicar una frase. No nos olvidemos, entonces, de aquell@s que, al compartir nuestra vida o nuestra cama más de lo deseado pero menos de lo aborrecido, han logrado dejar su huella en nuestra memoria del malcogimiento. O, resumido, como cantaba Bersuit: ¿Quién no carga un bagarto en el prontuario del corazón? Para ell@s, tres o cuatro palabras:

Genital con persona

Agrietador/a de condones

Torturador/a de esfínteres

Enemig@ del placer

Esquivador/a profesional de punto G

Prostituta de ideas

Heterosexual de clóset

Cortador/a de orgasmos

Disciplinador/a de deseos

Destructor/a de fantasías sexuales

Domador/a de pulsiones sexuales

Secador/a de conchas

Bajador/a de erecciones

Masturbación sin acabada

Lengua mal depilada
Desflorador/a de ortos

Merecedor/a de almohada facial

En un llamado a la solidaridad post-ruptura amorosa o sexual, les recuerdo que hablar mal de una persona con quien elegimos compartir nuestro tiempo o nuestra cama, habla peor de nosotros que de quien fue elegido. Nadie puede evitar equivocarse, pero podemos llevar el error con gracia, como parte de un aprendizaje, o podemos hacer del dolor un sufrimiento y llevarlo como una insignia con el nombre de quien nos lastimó o peor aún, de quien dejamos que nos lastime.
Y dedico un aplauso (interior) a todas las personas que logran hacer de su malcogimiento, un arte. Cobrar por ello y hasta conseguir personas en primera fila compartiendo el malcogimiento.