Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

domingo

(Ser) Incogible

Ser incogible: aquí la versión de @korzanj


De Ser Incogible nadie quiere hablar:

es eso tremendo que hay que ocultar.

Mas en realidad pasa por no mostrar

lo bueno que tenés, y no querés Dar.



No es por tu cara, tampoco por tu cuerpo,

no tener tal o cual cosa, plata o Virtud:

pasa por algo bien dentro tuyo,

que te lleva a mantener una actitud.



Sos incogible si no te cuidás,

cuando no te querés ni te valorás.

Sos incogible si no creés en Vos,

segur@ de que tod@s huyen al ver cómo sos.



Sos incogible si en vos mucho pensás,

en tu orgullo, miedos, lo que necesitás.

Sos incogible si en otr@s solo mirás

eso que justifica lo que rechazás.



Sos incogible si nada más llorás,

cuando caricias, sonrisas, besos mendigás.

Sos incogible cuando no te soltás,

ni reís, ni jugás y menos te arriesgás.



Sos incogible si vivís como dormido,

o jurando seguir atad@ a un Amar perdido.

Sos incogible si sos alguien jodido,

anunciándoles a tod@s: “soy para el olvido”.



Sos incogible si solo importás Vos,

imponiendo a l@s demás lo que creés que sos.

Sos incogible, también, si solo te apartás,

convencid@ de nada tener que ver con nadie más.



NADIE ES INCOGIBLE, es solo una postura

para alimentar sufrimiento que así, perdura.

Aceptalo como puedas, lo decidiste Vos:

si te ves incogible es por creer que lo sos.

________________________________________________________________________

Mi versión, publicada en su blog:  http://futuronomada.blogspot.com.ar/ 


 
Incogible (léase con acento en IN y un movimiento negativo con la cabeza en BLE)

Generalmente nos interesa más a quién nos cogeríamos si pudiéramos, que quién cogería con nosotros si pudiera. Es posible que saber cuántas personas estarían interesadas en hacerlo con uno nos permitiera crear alguna forma para calcular nuestro nivel de (in)cogibilidad, si estuviéramos interesad@s en medirlo, claro.

Hay personas que se sienten cogibles porque han logrado encajar en el estereotipo de sensualidad de su época, género y sector social. Vemos diariamente en la calle hombres horribles de traje, que porque tienen tal o cual automóvil, celular o marca de ropa, se sienten material obligatorio de paja. Y vemos aún más a mujeres que siguen la moda, se matan en el gimnasio, sobreviven diariamente a base del agua que queda cuando lavan una hoja de lechuga que lamen pero nunca comen, no sea cosa que la grasa, que los rollos, que el gluten y los carbohidratos… sus cuerpos se ven justo como los que les muestra la TV, en la calle, con el sol de frente… pero la cama es otra cosa.

Cabe decir (y no lo digo literalmente por aquello de la penetración, aunque así pueda parecer al pélvico entrenado) que para mí no hay persona (hombre, mujer u otro) que sea totalmente incogible. En la circunstancia adecuada estoy convencida que puedo percibir el erotismo interno hasta en una piedra y, y consentimiento mediante, de que puedo dar y recibir placer de casi cualquiera.

Lo que te hace cogible para la sociedad, probablemente te hace incogible para mí. Porque para mí coger es descubrir al otro, el de verdad, el que hay debajo de la ropa, de los prejuicios y de los condicionamientos. Entender cómo disfruta y hacérselo hasta que me diga basta; aprender qué no disfruta, y no hacérselo nunca. Enseñarle también lo que disfruto y lo que no.

Entonces me pregunto, cuando se dice o uno se dice que alguien (o uno) es incogible... ¿Para quién? ¿Para mí, para vos, para ellos (homo o hetero), para ellas (homo o hetero), para ellos y ellas bi, pan, queer, trans? ¿Para los medios de comunicación? ¿Para el concurso Miss Universo? ¿Para algún/a ex? ¿Para algún/a candidat@ a pasajer@ de alcoba?

Incogible, ¿cuándo? Para la sociedad, cuando no encajás en el estereotipo que te corresponde, según tu género de nacimiento, tu edad, tu nivel socioeconómico y tu cultura general. Para mí, cuando no sos vos mismo e intentás ocultar tu falta de deseo sexual propio en mandatos sexuales sociales, escudándote en una supuesta superioridad porque tuviste la suerte de nacer hetero en un mundo de hetero, hombre en un mundo de hombres o malcogida en un mundo de malcogidos.

¿Cuán incogible? En una escala a crear, según la convención que acordemos. Podría ser de “te dedico tres pajas por día, con acababa y todo” a “me la baja o seca tu presencia”, por ejemplo. O el viejo y querido “no lo toco ni con un palo” a “me lo clavo con ropa y todo”. No sé, podés inventar la que más te guste y medirte interiormente como cuando eras chiquit@ y te hacían parar al lado de la pared y marcaban hasta dónde creciste.

Relajarse en que, por momentos, tod@s somos incogibles o que de forma casi definitiva lo seremos siempre para algunas personas, nos permite madurar la libido y que deje de ir a salita azul con sus compañeritos piropeador, embarazo-enganchador, calientapija y pederasta en conserva (por no decir viejo verde), para empezar por lo menos la primaria sexual.

Al final, lo peor de todo es ser incogible para un@ mism@. No poder disfrutar masturbándose es el equivalente sexual de no poder mirarse al espejo o de no poder estar solo y en silencio.

Lo único bueno de reconocerse incogible o reconocernos el costado incogible, es que nos presenta una encrucijada de sábanas interesante: o nos obliga a transitar el camino de vuelta hacia la cogibilidad, volver a encontrarnos con nosotros mismos, con lo que tenemos para ofrecer, con nuestra forma de disfrutar y con otros que puedan disfrutarnos o… nos obliga a aceptar que ya no queremos cambiar y que si eso significa que alguien (por much@s que sean) no va a querer con nosotros, estamos en paz con ello.

¿Yo incogible? ¡Jamás! 
A lo sumo, de cogibilidad dudosa. Je, je.
 O fluctuante.

sábado

Under pressure

Play and read: Queen, Under pressure

La presión atmosférica, la presión arterial, la presión laboral, la presión de encontrar la pareja perfecta, la presión social, la presión de tener el cuerpo perfecto... hay tantos temas que nos presionan a ser diferentes de lo que en realidad somos que pareciera que terminamos siendo el resultado de todos esos tiras y aflojes que experimentamos en distintas etapas de la vida. Como la lechuga de aquel mono que se le canta a l@s chic@s, terminamos por gusto o por obligación, "planchaditos y sin una sola arruga" en nuestra personalidad. *  

Sin embargo, no me extenderé aquí sobre las presiones atmosférica, por mucho que nos haga sentir pegados al suelo cuando está por llover e influya hasta en nuestra elección de posición sexual por default en dicho clima; arterial, aunque me canso de pelear con los médicos que intentan prevenir hoy a través de la abstinencia los estragos que el tiempo hará me abstenga yo o no; laboral, por más que terminemos viviendo en el trabajo o viviendo para trabajar en vez de trabajar para vivir; la de la pareja perfecta, porque es un ideal inalcanzable para cualquiera que madure, crezca y siga cambiando desde el momento en que conoció a alguien que fue perfecto para sí en ese instante y nunca más; ni la de tener el cuerpo perfecto, una de mis preferidas, ya que quienes se someten a ella terminan por olvidarse de llenar ese envase perfecto de algún tipo de contenido, por más imperfecto que sea. 

La presión social sí es lo que me concierne, como víctima, victimaria y como opositora. Si bien la misma es ejercida por las masas desde el mismo anonimato que nos critican a algunos personajes de Twitter, y que sí les permite actuar con un impunidad de la que los personajes no disfrutamos, no es tan invisible que no se pueda visibilizar mediante un análisis de esas tensiones que empiezan en el afuera y terminan en nuestras cervicales, en nuestras gargantes, en nuestros riñones y uretras. Sobre todo cuando la presión social sobre la vida del otro se transforma en presión sobre esa porción de la vida del otro que es vida sexual. 

Tun tun tun tu ru ru ru Tun tun tun tu ru ru ru

Y he logrado aislar un fenónemo para el cual todavía no tengo nombre pero que paso a describir: cuando una persona se permite disfrutar sexualmente sin límites, se entrega, acaba, orgasmea, squirtea, grita, araña y se deja llevar completamente... y después de ese encuentro infernal, se supone que esa persona es un@ diabl@ y siempre se espera de ella un infierno. 

Tun tun tun tu ru ru ru Tun tun tun tu ru ru ru 

Si las próximas veces que compartes la cama con la persona con la que en algún momento pudiste soltarte (no entregarte necesariamente) así, generalmente se recibe la respuesta de que en realidad no eres buena cama pero parecías serlo, de que aquella fue una ocasión aislada, pero que se quiere más de aquello y menos de esto (sea esto lo que un@ tenga para dar sexualmente en ese momento). 

Después de este breve ejercicio de (i)lógica, viene el otro de: si una vez te acostaste conmigo, yo ya tengo derechos sobre tu cuerpo y te acostarás conmigo cada vez que lo quiera aunque tú ya no quieras. Aunque eso ya es tema de otra cama y de otro texto. 

Tun tun tun tu ru ru ru Tun tun tun tu ru ru ru

Nos olvidamos que a través del sexual release nos deshacemos no solamente de la tensión sexual sino de todas las otras tensiones que nos aquejan desde otras áreas. Semejante combo hace que abrirse en la sexualidad con otr@s, sea un acto de confianza, si no de fe (según sea Ud. ateo o creyente). 

Se vale no tener ganas un día, haberse ido a dormir con la panza llena y hacer una cucharita, haberse lavado los dientes y no querer dar sexo oral, hacerse mutuamente la paja en vez de penetrarse, un rapidín espontáneo en que uno acabe furiosamente y el otro se quede con todas las ganas, disfrutar una buena sesión de BDSM un día en que ha sido una persona muy mala y no querer volverlo a repetir, tener un hambre animal y posicionarse como un atleta olímpico una noche y la otra quedarse o que se queden tumbad@s en la cama y hagan un misionero... Se vale ser un@ mism@ en la cama, sin tener allí más que placeres, donde fuera de ella hay poco más que presiones y deberes. 

Tun tun tun tu ru ru ru

Disfrutar se disfruta lo que se da con el otro, ese tira y afloje entre lo que disfrutas tú y lo que disfruto yo, casi tanto como se padece ese otro tira y afloje entre la sociedad y el individuo, que produce obligaciones en vez de disfrutes. 

No esperes, porque al esperar algo distinto de lo que hay, presionas. A ti o al otro.

Under pressure! Tun tun tun tu ru ru ru 

*A mi mono le gusta la lechuga, canción infantil

domingo

Elegir una pareja

Cuando dos personas empiezan una relación "seria" (irónico porque yo prefiero las relaciones con sentido del humor) tienen muchas cosas para considerar. Temas de vínculo, de organización material (económica, mueble e inmueble, horaria), de frecuencia sexual, de momentos de esparcimiento compartido y a solas, de vacaciones, de reproducción o adopción o su falta, de acuerdos de fidelidad, etc.

Al contarle al mundo (a.k.a compañeros de trabajo, familiares, amigos, conocidos y hasta el verdulero de la esquina) que estás de a dos, siempre surgen inquietudes sobre temas realmente privados que muchas veces es difícil esquivar a causa de la insistencia. Casi hasta el punto de que quieren decidir ellos por vos algunas cuestiones fundamentales que solamente se pueden discutir con ese otro especial.

 He descubierto que para el mundo (antes mencionado) las cuestiones más relevantes son:
  • dónde vivir: si alquilan, están de prestado, si compraron o están pagando la hipoteca; 
  • de qué se trabaja, generalmente en relación no a las pequeñas modificaciones del ser que se generan alrededor de la actividad productiva que se desempeña,  
  • cuál es su apellido, de dónde es su familia, a qué actividad se dedica y si tienen una herencia para dejar, hasta cuántos hermanos hay para repartir, 
  • cuándo y cuántos hijos van a tener (generalmente no se tienen en cuenta las posibilidades de elegir no tenerlo o de adoptar), 
  • adónde se van de vacaciones (cuanto más lejos, más tiempo y más caro, mejor), 
  • si hacen deporte, son flacos y tienen buena salud los dos o si hay uno más lindo o más sano aparentemente que el otro.
 He descubierto que para mí, a diferencia del resto del mundo, las cuestiones más importantes son:
  • que coincidamos en el color favorito,
  • que seamos personas de perro y no de gato como animal de compañía, 
  • que los dos seamos supervivientes y sepamos que pase lo que pase, sobreviviremos,
  • que tengamos la misma idea de la fidelidad o mínimo logremos llegar a un acuerdo,
  • que tengamos la misma frecuencia sexual y el mismo tipo de libido,
  • que tengamos un trabajo que disfrutemos hacer y que nos deje tiempo para vivir además de trabajar, 
  • que podamos estar en silencio sin estar incómodos,
  • que también podamos dormir cómodos sin coger, 
  • que entendamos que estar de a dos no es sacrificar la independencia y respetemos momentos y espacios separados,
  • que no nos rompamos las pelotas (cantaba Bob Oh please don´t you rock my boat, ´cause I don´t want my boat to be rockin´), 
  • que entendamos la responsabilidad y el gasto que implica tener hijos y sólo aceptemos asumirlo si y cuando realmente podamos afrontarlos, 
  • que tengamos ganas de estar juntos, cosa que se pregunta y se responde día a día, y cualquier día puede dejar de pasar. 
Prefiero, entonces, no contarle nada al mundo, mantener mis relaciones en privado, que no es lo mismo que mantenerlas en secreto y ser feliz de a uno porque estoy de a dos y no de a dos porque ya no estoy de a uno. Evitar los interrogatorios ajenos y darle tiempo a los propios, por ejemplo, qué posición sexual quiero probar esta noche o cómo le sorprenderé con algún detalle distinto cada día o qué me dirá después del beso de las buenas noches.
Cortesía de Laculpasiemprefuetuya.blogspot.com
Para el mundo dos personas que se aman y no están casadas son novios, aunque haga años que vivan juntos, aunque tengan planificada una vida... aunque desde el momento en que descubren que se aman mutuamente, ya sean una familia.

Elegir una pareja "estable" (otra ironía, en un mundo tan inestable que es casi líquido como diría Bauman) nos interpela a poner en juego todo nuestro juego de valores y las experiencias previas que contribuyeron a forjar nuestro criterio. Quizá por eso se dice, dime con quién andas y te diré quién eres. Aunque en realidad, todas nuestras elecciones hablan por y de nosotros; y la del/a compañer@ de vida, es una más de todas ellas. A veces refleja quiénes somos, otras quiénes queremos ser y hasta puede hablar en realidad de quienes fuimos alguna vez.