Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

domingo

Sugar in my bowl

Tengo ganas, tienes ganas. ¿Cogemos? ¿Querés coger? Cuando te agarre, te parto al medio. Te deseo. Te necesito. Te la voy a dar. Metémela, pero ya. Usámela toda. No puedo esperar a la noche. Mañana pedite el día, porque no vas a poder caminar. Las formas de pedir placer a un otro son casi tan únicas como el placer que requerimos. ¿Algo de esto te parece conocido? Cuando nos convoca el lugar común de la cama, no diré que somos tod@s iguales, pero muchas veces recaemos en recursos parecidos. 

Hay quien deja mensajes escritos con vapor o labial en los espejos, papelitos pegados en diferentes lugares o chocolates con mensajes en los bolsillos. Hay quien prefiere mensajes de texto, DMSDECOGER, o putifotos sino avatars de pene, para intentar hacer coincidir los apetitos. Pero tod@s sabemos que una mala sugerencia de sexo, una mala entrada, puede hasta impedir que ocurra justo lo que pretendíamos lograr. El pequeño juego de la seducción, sino de la conquista, sigue vigente incluso en relaciones monogámicas y de años, si es que siguen teniendo sexo, claro. Para algun@s es innecesario, para otr@s es parte de los juegos previos y algun@s otr@s no pueden imaginarse el acto sexual si no hubo antes algo que inspire o ponga en tema.

¿Nunca te pasó que te morías de ganas, pero eligieron mal el tono, las palabras o el momento y se te bajó/secó? ¿Un mami, un a papá mono con banana verde, un hoy te cojo sin forro o un te hago un hijo que lograron el efecto contrario al esperado? Y, ¿nunca te pasó que se morían de ganas, pero elegiste mal el tono, las palabras o el momento y se les bajó/secó? ¿Un te va a caber como anoche, un hoy vas a gritar otros nombres porque te voy a coger como una desconocida, un soy toda tuya o un quiero que me rellenes todos los agujeros que redoblaron la expectativa, que presionaron alguna fibra antigua o que hicieron recordar a algún/a ex? Quien diga que nunca le pasó por ahí se está saltando la parte de buscar y esperar el consentimiento del otro para el acto. 

Si bien nunca me gustó particularmente esa costumbre de poner un día para coger en la semana, el conocido HOY TOCA, no reniego de los códigos privados que las personas que hace un tiempo comparten su cama logran desarrollar. Si bien nunca me gustó particularmente eso de repetir clichés o frases ajenas para agradar sexualmente (o no lo necesité), comprendo que haya personas que disfruten sentirse uno más del montón. Si bien siempre me interesó sorprender, también me he cruzado personas que detestan las sorpresas.
 
Con este delicioso hilo de pensamiento en la punta del intelecto (casi como un hilo de tanga sobre la lengua) es que me permito jugar con posibles variaciones de la inteligentísma y seductora frase de Nina Simone, cuando dice I WANT SOME SUGAR IN MY BOWL. (Sí, otra vez Nina. Como un buen polvo, si lo bueno se repite, no molesta).

Como ella bien lo expresa: I feel so funny and I feel so sad... la sensación de tener ganitas que no son satisfechas, por un lado retroalimenta el deseo, por otro te hace sentir una soledad especial, más limitada que la Soledad; te da como una breve felicidad de saber que todavía tu libido puede ser poderosa cuando se concentra y la tristeza de saber que lo que te falta no es algo tuyo, es algo que sí o sí te lo tiene que dar o llenar un otro.


Necesito un poco de azúcar en mi taza.

Necesito que me abras el frasco de mermelada interior.

Necesito un cambio de lamparita en la habitación.

Necesito un poco de leche en mi café.

Necesito un poco de manteca en mi pan.

Necesito un poco de queso rallado en mi plato de pastas.

Necesito un poco de lubricación en las bisagras de la puerta. 

Necesito unas miguitas para el palomar.

Necesito un corcho para mi botella.

Necesito levadura para la pizza. 

Necesito anteojos para el sol.

Necesito agua para mi balde.

Y después de azucararme, abrirme, cambiarme, enlecharme, enmantecarme, espolvorearme, lubricarme, enmigarme, encorcharme,  leudarme, cubrirme y chorrearme, empezar todo otra vez.  Con la construcción o el encuentro de nuevas ganas de azúcar, mermelada, café con leche, pan con manteca, pasta con queso, puertas sin chillidos, palomas sin hambre, botellas cerradas, pizzas leudadas, sol fuerte y baldes llenos. Y volver a hacerlas coincidir.

A mí no me vengas con eso de que tu taza necesita azúcar, porque te la lleno... o mínimo consigo quien te la llene. Con este tema y tus propias ganas de fondo, ¿cómo lo dirías?