Blog de pensamientos, ejercicios de escritura y opiniones en más de 140 caracteres. No contiene imágenes explícitas (ver blog de imágenes), pero sí temas para ¿adultos? (18+): sexualidades, estereotipos, géneros, sexo, amor, relaciones, libertades, responsabilidades, erotismo. Si algo de esto va en contra de sus creencias, experiencias, pensamientos u opiniones personales, las de su religión, gobierno o sus padres, continúa leyendo bajo su propia responsabilidad o la suya.

Cajones

CRÍTICA SOCIAL Y AUTOREFLEXIÓN, GÉNEROS Y ANTIGÉNEROS, DERECHOS Y RESPONSABILIDADES, ELECCIONES DE VIDA, AMORES Y POLVOS, VIRGINIDADES Y EXPERIENCIAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS, SATISFACCIONES E INSATISFACCIONES, ESTEREOTIPOS, ROLES, EROTISMO, TWITTERATURA, EVOLUCIONES, INVOLUCIONES Y REVOLUCIONES.

2012


Lo que fui un poco después.

La primera impresión, ¿es la que cuenta?
Vas caminando a punta de mouse por las verdes praderas tuiteriles, ocupándote de tus propios asuntos, leyendo, releyendo, dando favs, RTs y algún que otro unfollow… y de pronto… te encuentras con @pelvica. ¿Qué será esto?

Primera impresión. Otra trastornada más, calientalibidos sin remedio, complejo de castración mal curado, todavía intentando conseguir la aprobación de un padre que quería un varón, un alter ego mostrando todo lo opuesto a la realidad, habla de sexo porque no tiene otro tema de conversación. Lo más probable es que sea un hombre, o una mujer muy fea y reprimida.

Variante de primera impresión.¿Y ésta, qué se cree? ¿Qué quiere inventar? ¿Tuitstar, putstar, sex o poetuitera, intento de sexóloga, prostituta vocacional? ¿Y toda esa gente que la sigue, qué tiene en la cabeza? Internet da para cualquier cosa. Dice que está en Argentina. Eso lo explica todo.

Segunda impresión. El avatar, la bio o algún RT que te llegó como el eco de un orgasmo lejano acaricia tu curiosidad. Comienzas a leer intentando mantener una mente abierta y crees que puede llegar a gustarte. Te asombras positivamente de su buena ortografía y sintaxis. A ver qué pasa.

Tercera impresión. Le das follow. Saludas o envías un comentario irónico. Te responde o no te responde. Le das unfollow. No tienes tiempo para averiguar de qué se trata. Tienes que ocuparte de tu propia vida de mierda.

Cuarta impresión. Le das follow. Te da follow. Le envías un DM explicando tus deseos sexuales. Te responda o no, no dejarás de seguirla. La leerás antes de dormir como previa contigo mismo antes de autocomplacerte y albergarás la esperanza de que algún día se desnude en el avatar o haga una twitcam sexosa.
Quinta impresión. Eso me pasa a mí también. Aquello lo pensé yo primero. Es como si mis propias piernas hablaran a través de las suyas. No, no, mejor aún, me está robando los tuits. Vale, voy a hacerme una cuenta con un alter ego sexual. Seguro que a mí me queda mejor.  Y yo sí me animo a mostrarle mi culo al mundo, no como ella.

Sexta impresión.¿Será sexóloga? ¿Estará estudiando ginecología, psicología, filosofía? ¿Será actriz porno? ¿Se habrá dedicado a la prostitución en algún momento? ¿Me habré acostado con ella en alguna vida pasada? ¿Será alguna de mis exs? ¿Será alguna de mis compañeras de trabajo? Seguro me la cruzo alguna vez en la calle y ni siquiera me doy cuenta. Voy a seguir leyendo a ver si descubro quién es.

Séptima impresión. Tiene muchos seguidores, seguro es un spam. Por las dudas le das block. Pero te siguen llegando RTs y no puedes evitar escrudiñar la LT a ver qué rayos está diciendo ahora. Aprovechas cada oportunidad que puedes para criticar, insultar o reírte de ella o de quienes la siguen. Logras que te bloquee de vuelta. Consciente o inconscientemente, vas armando tu grupo de seguidores entre quienes la detestan. Sin darte cuenta, te estás convirtiendo en un malcogido, este… en un antipélvico. Tu propia razón de ser en Twitter es llevarle la contra. Tu propia popularidad es un reflejo de la suya.

Octava impresión. Es lo mejor que leí desde la biblia, será mi coach sexual y mi ejemplo a seguir, no puedo pasar un día sin leerla, si no escribe me quejo a través de la LT hasta que aparezca, todas las otras cuentas similares me parecen una burda copia, la recomiendo a mis amigos y hasta a mis enemigos, ¡soy su fan!
Novena impresión. No te gustan mucho sus tweets, pero los temas que toca y la forma en que logra ir desnudando opiniones, estereotipos y culturas sexuales en diálogo tuitero te hacen pensar, recordar experiencias buenas o imaginar otras mejores.

Décima impresión.  Te enamoras de sus letras, de su búsqueda incesante de un norte sexual que no sea simplemente la cabecera de alguna cama, te gusta su manera de pensar o de tuitear lo que piensa. Twitter no será lo mismo sin ella.
Onceava impresión.Sabes que existe. No es de tu interés. Punto.

Doceava impresión. Llevo más de un año leyéndola y todavía no la entiendo.
Terceava impresión. Por ahí algún día la contrato para algo. Tal vez vender condones o rifar consoladores. O escribir alguna nota bien caliente que reviva la pasión de algún ex y las visitas a mi página. Si le hago una entrevista es posible que se descubra que es una estúpida con “text appeal”. ¡Qué mona!

Catorceava impresión. Hija mía, ¿en qué te he fallado? He sido una mala madre, me iré directo al infierno por tu culpa.
 Quinceava impresión. No es profesional, pero me gusta su estilo. “Innovaré” sobre su concepto para llegar mejor a mi público. Nadie se dará cuenta.

¿Qué otras impresiones logrará generar? Tantas como personas intenten comprenderla. ¿Cuánta verdad hay en cada una de ellas? Toda y ninguna.

Y sigues tu camino en Twitter, saltando de cuenta en cuenta como quien salta de piedra en piedra para cruzar un río, en este caso el torrente de contextos y experiencias que separa tu consciencia de la mía y la de tantos otros, siguiendo la senda de tus pensamientos y la de otros que piensan tan parecido o tan distinto a ti que vale la pena prestarles atención.

@pelvica
¿Qué es esto?
Tú dime.

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               (De Gustav Klimt) 
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